La voz de Dios

Quien no querria escuchar a Dios? Muchas veces pedimos a Dios que nos hable, que nos diga algo, que nos aconseje. Pero rara vez lo escuchamos.

Que dirías si te cuento que Dios te hablando a cada instante, en cada decisión, en todo lo que haces? Muchas personas se preguntan como sería escuchar a Dios, y no se dan cuenta que Dios es el más interesado en hablarnos. Claro que la voz de Dios no es como la voz de cualquier persona, ya que Dios no tiene forma, no es como nosotros. Pero El siempre está hablando a nuestras vidas, a nuestro corazón.   Siempre que estamos por tomar una decisión, vienen  a nuestra mente varias opciones, y es en ese momento cuando debemos buscar Su voz.  Dios siempre es el primero en decirnos qué hacer, cómo actuar, qué decisión tomar.

Claro que El está en todos lados y al mismo tiempo, pero para escucharlo hay que buscar su presencia, buscar sus planes, sus pensamientos. Empieza por lo sencillo. No intentes tener sensaciones extraordinarias en este mismo momento. Haz otra cosa: busca su Palabra!! Si, abre la Biblia. Ella es Palabra viva y eficaz. Pide a Dios que hable y busca en sus páginas. De a poco, cada día más podrás sentir su Voz. Trabaja en tu relación con el Dios amado. Esto no se trata de pases mágicos, sino de amor y entrega completa.

Solo tenemos que empezar a estar más atentos, para poder distinguir esa primera voz en nuestro interior, la voz de Dios.

Vos la escuchaste alguna vez?

Zanahoria, huevo o café?

Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría
por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un bowl. Sacó los huevos y los colocó en otro bowl. Coló el café y lo puso en un tercer bowl. Mirando a su hija le dijo: “Querida, ¿qué ves?” “Zanahorias, huevos y café” fue su respuesta.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.

Humildemente la hija preguntó: “¿Qué significa esto, Padre?” El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura. Pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil. Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

“¿Cual eres tú?”, le preguntó a su hija. “Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes?. ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?”

¿Y cómo eres tú, amigo? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan , te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, un divorcio o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido? ¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren. ¿Cómo manejas la adversidad? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?

La Felicidad es un trayecto

Un banquero de inversión americano estaba en el muelle de un pueblito caribeño cuando llegó un botecito con un solo pescador.

Dentro del bote había varios atunes amarillos de buen tamaño. El americano elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó: cuánto tiempo le había tomado pescarlos?
El pescador respondió que muy poco tiempo.

El americano luego le preguntó porqué no permanecía más tiempo y sacaba más pescado.
El pescador dijo que él tenía lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia.

El americano luego pregunto: pero qué hace usted con el resto de su tiempo?
El pescador dijo, “duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, hago siesta con mi señora, María. Caigo todas las noches al pueblo donde tomo vino y toco guitarra con mis amigos, tengo una vida “placentera y ocupada”.

El americano replicó: “Soy un MBA de Harvard y podría ayudarte. Deberías gastar más tiempo en la pesca y con los ingresos comprar un bote más grande, con los ingresos del bote más grande podrías comprar varios botes y eventualmente tendrías una flota de botes pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías hacer directamente a un procesador y eventualmente abrir tu propia procesadora. Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución. Deberías salir de este pequeño pueblo e irte a La Capital, donde manejarías tu empresa en expansión”.

El pescador preguntó, – ¿Pero, cuánto tiempo tarda todo eso?
A lo cual respondió el americano, “entre 15 y 20 años”.

“¿y luego que?” agregó el pescador.

El americano se río y dijo que esa era la mejor parte : “Cuando llegue la hora deberías anunciar un IPO (Oferta inicial de acciones) y vender las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico, tendrás millones.

“Ahhh, millones …y; ¿luego que?”
Dijo el americano.”Luego te puedes retirar. Te mudas a un pueblito en la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer siesta con tu mujer, caer todas las noches al pueblo donde tomarás vino y tocarás la guitarra con tus amigos”.

El pescador respondió: “¿Acaso eso no es lo que tengo ya?”

¡La Felicidad es un trayecto, no un destino! Vivim
os cada pensando en lo felices que seremos después de alcanzar tal o cual cosa. Nos cargamos con metas y proyectos sin disfrutar de todo lo que tenemos. Vivamos como único cada minuto de este maravilloso viaje.

Dios bendiga cada minuto de tu vida!

Si…

Si tienes alimentos en la heladera, ropa sobre tu cuerpo, un techo sobre tu cabeza y un lugar donde dormir, eres más rico que el 75% de las personas en el mundo.

Si tienes dinero en el banco, si tienes dinero en la billetera, si tienes monedas estas incluído entre el 8% de los ricos del mundo.

Si te despertaste hoy más sano que enfermo, estás más bendecido que 1,000,000 de personas que no llegarán al fin de semana.

Si no viviste nunca los peligros de la guerra, la soledad de la cárcel, los sufrimientos de castigos, los sufrimientos del hambre, estas mejor que 500,000,000 de personas en el mundo.

Si podés ir a un templo sin temer a persecuciones, cárcel, castigo o muerte, estás en mejor estado que 3,000,000,000 de personas en el mundo.

Si podés levantar la cabeza y sonreir, estás bendito ya que de las personas que pueden, la mayoría no lo hace.

Si puedes sostenerle a alguien la mano, abrazar a alguien, o tocar a alguien estás bendito, ya que tu puedes proporcionar cura con el contacto.

Si puedes leer este mensaje estás doblemente bendecido, una vez porque alguien pensó en ti, y otra pues mas de 2,000,000,000 de personas no saben leer ni escribir.

En estos días vivimos tan acelerados que ni siquiera nos tenemos un minuto a pensar en todo lo que hay a nuestro alrededor, en las maravillas que Dios nos obsequió y los planes que tiene para nuestra vida. Hoy te invito a reflexionar sobre esto, a poder “hacer cuentas” de todo lo que tenemos y tuvimos este año 2011.

Dios nos tiene en el palmo de su mano. Vivamos con la paz de sus pensamientos.

Vivamos siempre con acción de gracias

Un Día, zarpó un barco a alta mar. Iban 20 hombres. Era un viaje de 50 días y entre ellos se encontraba un fiel Cristiano de quien todos en la tripulación se burlaban. Un Cristiano Marinerito.

Una noche estalló el cuarto de máquinas y se hundió el barco, sobreviviendo solo el fiel Cristiano al naufragio. El único sobreviviente de un naufragio estaba sobre una pequeña isla desierta. Estaba orando fervientemente, pidiendo a Dios que lo rescatara. Todos los días revisaba el horizonte buscando ayuda, pero ésta nunca llegaba.

Ya Cansado, eventualmente empezó a construir una pequeña cabaña para protegerse y proteger sus pocas posesiones. un día se fue a pescar y regreso corriendo al ver que se quemaba su choza y no pudo salvar nada, después de haber perdido todo, anduvo vagando en la isla como sonámbulo, ya sin esperanza. El náufrago estaba confundido y enojado con Dios y llorando le decía: ‘¿Cómo pudiste hacerme esto?’, y se quedó dormido sobre la hamaca. Temprano a la mañana siguiente, escuchó asombrado la sirena de un buque que se acercaba a la isla.

¡Venían a rescatarlo!. Al llegar sus salvadores les preguntó: ¿Cómo sabían que yo estaba aquí? Y ellos les respondieron: ‘Vimos las señales de humo que nos hiciste.

Es fácil enojarse cuando las cosas van mal, pero no debemos perder La Fe en Dios, porque Dios está trabajando en nuestras vidas en medio de las penas y el sufrimiento, para darnos crecimiento espiritual y más Fe en Él. Recuerda la próxima vez que tu pequeña choza se queme. . . . No Pierdas la Fe Puede ser simplemente una señal de humo que surge de la gracia de Dios. Por todas las cosas negativas que nos pasan, debemos decirnos a nosotros mismos siempre: Dios tiene siempre una respuesta positiva todas las cosas negativas.

No te olvides de mi

Si me das fortuna, no me quites la felicidad.
Si me das fuerza, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.

Ayúdame siempre a ver el otro lado de la medalla.
No me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar como yo.

Enséñame a querer a la gente como a mi mismo y a juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso.

Mas bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es lo más grande del fuerte y
que la venganza es la señal primitiva del débil.

Si me quitas la fortuna, déjame la esperanza.
Si me quitas el éxito, déjame la fuerza para triunfar del fracaso.
Si yo fallara a la gente, dame valor para disculparme.
Si la gente fallara conmigo, dame valor para perdonar.
Señor, si yo me olvido de ti, por favor… ¡no te olvides de mí!.

Si se puede!

Si se puede… cuando estas decidido, cuando comprometes tu voluntad para lograr lo que deseas alcanzar, no tengas la menor duda de q lo lograras.

Si se puede… cuando ante cada obstáculo muestras temple y con mayor decisión los empiezas a enfrentar con valentía.

Si se puede… si ante cada fracaso buscas reconocer tus propios errores, lo que te permitirá acumular sabiduría, para resolver de forma eficaz los problemas que vendran.

Si se puede… si ante los conflictos mantienes una actitud positiva en todo momento, y a pesar de las adversidades, tu ánimo no comienza a menguar, así no habrá cima que puedas alcanzar para lograr el éxito.

Si se puede… cuando ante los negativos y escépticos mantienes en todo momento una sonrisa de satisfacción por el logro obtenido, y la alegría se convierte en tu fiel compañera…Siempre tendrás amigos por cultivar.

Si se puede… cuando ante la duda y la incertidumbre, tu fe te mantiene firme.

Si se puede… si tienes el coraje de vivir intensamente, y hacer de cada día una fascinante aventura leonística…La muerte, entonces será una angustia que nunca llegará a tu lado.

Si se puede… cuando aprendes a confiar en Dios, dejándole a Él los imposibles, dejando que Él se preocupe de como hacer su trabajo, y entregas tu vida entera a las estrellas del universo, por las que quieres luchar todos los días…Podrás, entonces alcanzar el camino a una plenitud total en el futuro.

¿Alcanzaste tu meta de santidad hoy?

“Así que, ¡escuchen los perfectos! Todos debemos tener este modo de pensar. Y si en algo piensan de forma diferente, Dios les hará ver esto también.” Filipense 3:15

En mi nuevo trabajo hay muchas cosas por mejorar. La empresa se manejó siempre como una empresa familiar donde los dueños decidían según su buen criterio. No les fue mal, ya que crecieron mucho y se mantuvieron en el mercado durante 40 años. Eso en Argentina es casi un milagro. Sin embargo, esa metodología de trabajo ya no puede ser sostenida por el tamaño actual de la empresa. Es ahí donde me contratan para que entre otras cosas, logre mejorar los procesos internos.

Cambiar una cultura de cuarenta años es casi imposible. Y resulta un desafío improbable de cumplir. Es además extremadamente desalentador ya que las mejoras suelen ser muy lentas y resistidas. Por lo cual, me diseñé un plan de trabajo para ir consiguiendo pequeños logros a corto plazo, que apuntalan mi objetivo principal. De esta manera, cada pequeño éxito que consigo me anima y fortalece interiormente; potencia mi influencia en la empresa y me acerca al objetivo principal.

Esta misma idea es la que Pablo intenta explicarles a los filipenses. Él sabía que tratar de ser como Dios es imposible para cualquier ser humano. Pablo les anima a imitar su ejemplo de permanente superación. El objetivo final parece inalcanzable. Es imposible ser perfectos como Dios. Sin embargo, un gran objetivo se consigue logrando pequeñas metas. Y solo se obtiene el éxito avanzando paso a paso. El apuro solo puede llevar al fracaso. Pablo sabía esto. Por eso los estimula a buscar pequeños logros que generan confianza, satisfacción y la convicción de la tarea cumplida. Eso motiva a trabajar más arduamente para alcanzar el siguiente escalón, el siguiente desafío.

Somos exitistas por naturaleza, y nos desalentamos muy fácilmente cuando el fracaso golpea nuestros proyectos. Espiritualmente actuamos de la misma manera. Es cierto que tenemos un gran desafío de parte de Dios de mantener la santidad. Y que resulta imposible hacerlo.

Pablo hoy nos desafía a fijarnos pequeñas metas. No intentes ser santo todo el año. Luchá con fiereza para lograr la perfección delante de Dios solo por hoy. Mañana intentaremos hacer lo mismo. Pero preocupate solo por hoy. Basta a cada día su propio afán. Ahora es tu momento.

Fuente: padrenuestro.net

Lista de regalos

La mayoría de personas confecciona una “lista de regalos” para Navidad, pero la verdadera cristiandad se caracteriza por dar en forma continua y de corazón. Haga de cada día un día para dar un regalo.

Analice algunas cosas que puede incluir en su lista de regalos:
. Escriba la tan retrasada nota a un amigo.
. Abrace a alguien y susúrrele: Te quiero.
. Siéntese en el piso y juegue con un niño.
. Salga a caminar con un amigo.
. Apague el televisor y converse con su familia.
. Invite a alguien a tomar un helado.
. Saque la basura sin que se lo pidan.
. Visite a un anciano.
. Ofrézcase a cuidar el bebé de una madre agotada.
. Elogie un rasgo que admira en un compañero de trabajo.

 . Envíe una donación a algún centro de caridad de su elección.
. Cocine un pastel para un vecino confinado en su casa.
. Escriba una nota de agradecimiento a la maestra de su hijo.
. Llame a un familiar que viva en otro estado.
. Ore por los pastores de su iglesia.
. Organice una cena con velas para su esposa.

¡Estas formas de dar jamás cambian ni pasan de moda! Uno no puede mostrar una bondad demasiado pronto porque uno nunca sabe cuán pronto será demasiado tarde.
Hebreos 3:13 reza “Mientras dure ese “hoy” anímense unos a otros cada día”.-

Fuente: El libro devocionario de Dios para Matrimonios. Editorial Unilit

Escuchemos Su llamado

Como iglesia de Cristo tenemos la responsabilidad que implica reconocer el llamado, recibir la unción, y llevar adelante la visión que nos fue encomendada con toda la seriedad, con todo el esfuerzo, la entrega y la pasión que tan digno llamado requiere. Ese llamado es a extender el Reino de Dios en la tierra. Es completar la misión por lo que Cristo vino a esta tierra. Él dijo: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc. 19:10)

Si esa fue la misión de Cristo, y si él mismo le dijo a sus discípulos: “Como el Padre me envió así yo os envío” ¿Cuál puede ser la misión de la Iglesia? Llevar redención de las almas y establecer el Reino de Dios en cada corazón.

Jesús nos ordenó: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” e “Id y haced discípulos a todas las naciones” ¡La iglesia tiene que abocarse a esta misión! Pedro dice que somos nación santa, real sacerdocio pueblo adquirido por Dios para anunciar las virtudes de aquél que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. Y esta definición nos habla de la identidad y también de la misión de la iglesia. La iglesia tiene que profundizar su sentido de misión. Mirar al mundo con los ojos compasivos de Cristo y poner todos sus esfuerzos y recursos en buscar a los perdidos. El mundo necesita desesperadamente oír y ver la manifestación del reino de Dios, predicado con las señales que le siguen y con el testimonio de vidas transformadas.

Una de las más importantes señales del fin que dijo Jesús que ocurriría antes de su retorno es que habría un poderoso testimonio del evangelio en el mundo. Jesús dijo cómo será el mundo y la iglesia del fin del siglo: “Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos. Por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”

El Señor nos dice que la iglesia tiene que enfrentarse con los celos, el odio, las mentiras y la maldad de los hombres de los últimos tiempos. En medio de este panorama los cristianos tienen que amar, perseverar y predicar el evangelio del Reino. El Espíritu está hablándonos en este tiempo. Él dice: Hacen falta odres nuevos para el vino nuevo que quiero derramar sobre ustedes. Para esto debemos profundizar en el conocimiento de la persona del Espíritu Santo, su obra, su poder y su relación con la iglesia.

Dios quiere hacer una obra nueva, más allá de las ideas preconcebidas y de las barreras mentales. Dios quiere derramar vino nuevo sobre su Iglesia, pero necesita de odres nuevos. Nuestra mentalidad, nuestra manera de vivir la fe, nuestro corazón debe ser renovado. Es necesario que se remuevan estructuras, valores y prácticas que no sirven para el nuevo tiempo que Dios está trayendo a nuestra sobre la iglesia.

El mundo que nos toca redimir es cada día más complejo, y las tinieblas son cada día más intensas. Pero cuando abundó el pecado sobreabundó la gracia. Y los hijos de luz tenemos poder sobre las tinieblas. Tenemos que fortalecer nuestra fe, renovar nuestra visión y levantar un ejército de hombres y mujeres militantes, capaces de dar sus vidas por la causa del Reino.

Necesitamos una iglesia que esté sentada en los lugares celestiales con Cristo. Una iglesia llena de amor y de luz, una iglesia militante, una iglesia radical con el pecado, una iglesia llena del poder y del fuego del Espíritu que extienda las fronteras del Reino de Dios y las puertas del infierno no la puedan detener.

¡Vamos a hacerlo!

Pastor Robero Vilaseca