De lo que abunda en el corazón habla la boca


Lucas 6:43-45 Ningún árbol bueno da fruto malo; tampoco da buen fruto el árbol malo. A cada árbol se le reconoce por su propio fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas. El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca.

Todos tenemos siempre dentro algo así como un tesoro, que puede ser bueno, o puede ser malo, pero no puede ser bueno y malo a la vez, porque también la hipocresía es condenada por el evangelio. Por tanto, deberíamos, sobre todo los cristianos, procurar sacar del corazón única y exclusivamente, sólo del buen tesoro, pero la realidad es que tenemos una boca muy curiosa: habla bien y mal al mismo tiempo.

Eso es un fenómeno, porque la Biblia dice que ninguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y a la vez agua amarga; es imposible.

¿Qué hay en el interior de todo aquel que no conoce ni teme a Dios? Pues no mucho, por eso es que ni hablar pueden algunos; ni puede oírseles del todo, ya que a cada palabra se oye un ‘bip, bip’. Eso clasifica al hombre según el evangelio, en bueno, o en malo.

Nosotros que somos cristianos ¿en cuál clasificación estamos?

       Desde que Jesús llegó a nuestra vida, la decisión es ser buenos, sólo que en ocasiones, nuestra lengua nos traiciona ¿si o no? Es ahí donde hemos de tener un cuidado extremo; la redención que se obró en nuestras vidas, ha de alcanzar nuestra lengua, porque de otro modo, estaremos negando que Jesús es el Señor nuestro y de nuestra lengua.

       Cada vez que hablamos, sobre todo cuando hablamos de alguien, hay que revisar si lo que decimos del hermano(a) es positivo; de ser negativo ¿Qué habría que hacer? Callar; morderse la lengua y no dejarla expresarse.

       Con qué facilidad se nos salen ese tipo de comentarios negativos. Supongamos que el comentario tiene razón ¿valdrá algo que lo expresemos?        ¿No estará eso revelando solamente el fondo de nuestro corazón? Porque el comentario, el chisme, el rumor, aparentemente dañan a aquel a quien se dirige, pero no; el daño se lo procura uno a sí mismo, por cuanto está revelando lo que hay dentro de una boca que lanza cosas negativas.

 

 ¿Cómo es la lengua del hombre malo y cómo la del hombre bueno? No habría mucho que explicar; creo que todos los sabemos, sin embargo, revisemos, no tanto la Escritura, sino revisemos nuestra lengua:

       Salmos 12:2: 2 Habla mentira cada uno con su prójimo; Hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón.

       Allí se acusan: doblez de corazón, lisonja y mentira. Mire qué coctelito. Normalmente la lengua del malo es así; el doblez de corazón indica que lo mismo puede decir bien de un lado, que mal del otro y algo más en medio.

       Lisonja es una adulación que proviene de un corazón falso o engañoso. Hay quien dice:

       - ‘Ay amor, no sabes cuánto te quiero…’pero no le dice para qué.

       - ‘No sabes lo que daría por ti…’pero nunca le confiesa que es nada.

       - ‘Me importas tanto… ‘ aunque se cuida lo suficiente para jamás decirle cuánto.

       Muchos acostumbran exaltar supuestas virtudes del otro, o alabarle, con tal de obtener algo, pero realmente el doblez y la lisonja desembocan en mentira. Cuidémonos de esas tres cosas porque son proceder del corazón del malo.

       Salmos 41:6: Y si vienen a verme, hablan mentira; Su corazón recoge para sí iniquidad, Y al salir fuera la divulgan.

       Es muy gráfico este verso, porque mire que algunos no nos oyen realmente, sino que hablan, sólo para recoger la iniquidad; están conversando y no oyen, ni perciben lo bueno, ni lo que edifica, sino que recogen iniquidad, para después, divulgar no lo que oyeron, sino la iniquidad ¿Qué cometen? Indiscreción y juicio mentiroso. Esa gente es comparable a un asaltante con cuchillo, navaja o espadas que constantemente está afilando su lengua en un esmeril.

Salmos 64:3-4: Que afilan como espada su lengua; Lanzan cual saeta suya, palabra amarga, 4 Para asaetear a escondidas al        íntegro; De repente lo asaetean, y no temen

       Fijarse que no se dicen las cosas de frente, sino a escondidas, y de repente. Y por favor no diga: ‘ay qué lástima que no vino mi suegra’, sino entienda que en vez de verlo para otro, es para nosotros ¿Dónde está el problema? El problema reside en que, cuando no se tiene una buena intención, de la propia maldad se comienzan a maquinar agravios.

       Salmos 52:2: Agravios maquina tu lengua; Como navaja afilada hace engaño.

       ¿Se da cuenta? El hombre malo no lo sabe, pero de su propio engaño, maquina interiormente y sin darse cuenta, o a sabiendas, como dice el v3: se ama el mal más que el bien y la mentira más que la verdad. Es un proceso que ocurre en el interior y que no se advierte, porque no se puede mirar el engaño y entonces, ponen afiladas espadas en sus labios:

       Salmos 59:7: He aquí proferirán con su boca; Espadas hay en sus labios, Porque dicen: ¿Quién oye?

       ¿Quién oye? dicen y no saben que todo se oye en lo alto. Y es que las palabras pueden ser suavecitas o dichas al oído, pero con mala intención, dice Proverbios, que son como golpes de espada (Prov 12:18ª).

       Algunos parecen mosqueteros o filibusteros. Dartagnan les queda chico y lo más triste es que esos espadazos humanos llevan veneno. El hombre acumula una poción mortífera, pero debajo de su lengua.

Salmos 140:3: Aguzaron su lengua como la serpiente; Veneno de áspid hay debajo de sus labios.

       Y es que de la abundancia de su corazón habla su boca ¿De dónde salió? De dentro del corazón del hombre sale lo que contamina. Hay tanta amargura, desilusión, envidia, mezclada con frustración, que no pueden menos que descargar su impotencia a base de espadazos contra lo que sea, contra quien sea, con tal de vaciar de su abundancia. Nada más que lo que no sabe el hombre malo es que del tesoro de su corazón saca lo malo, que sus mismas palabras engañosas le harán caer.

       Salmos 64:8: Sus propias lenguas los harán caer; Se espantarán todos los que los vean.

       Esa segunda parte del verso es preocupante, porque hay quien los verá caer y dice el v9: entonces temerán todos los hombres, anunciarán la obra de Dios y entenderán sus hechos.

       En Proverbios hay dos sentencias dignas de tomarse en cuenta, para que si alguno no está cuidando esto, sepa lo que puede caerle encima.

       Proverbios 12:13ª: 3 El impío es enredado en la prevaricación de sus labios.

       Eso es muy sutil. Significa que el mismo que mal usa su lengua contra otro, termina enredado en la injusticia de sus propios labios ¡Qué tremendo!

       Proverbios 18:7: 7 La boca del necio es quebrantamiento para sí, Y sus labios son lazos para su alma.

       Esto es aún más severo, porque el alma se enlaza y viene quebrantamiento En Romanos 3:14 dice que la boca de esa gente está llena de amargura y maldición. Por eso cuando alguien dice algo de usted, sea de frente, o a espaldas y usted no tiene culpa en lo que se le acusa, no se preocupe, porque el daño que pretenden inferirle, tarde que temprano, caerá sobre aquel que le injuria.

       Dice Dios en Isaías: Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos del Señor (Aleluya) Is 54:17

       Ahora: ¿Cómo es la lengua del hombre bueno?

       Aunque tampoco hay mucho que explicar, dejemos que la Escritura, nos dé también un par de ideas:

       Salmos 37:30-31: La boca del justo habla sabiduría, Y su lengua habla justicia. 31 La ley de su Dios está en su corazón; Por tanto, sus pies no resbalarán.

       Si usted se fija, mientras que el hombre malo, lo que habla lo saca de si mismo, la fuente de donde se saca lo bueno, no es del hombre mismo. El hombre malo está hueco y no puede dar lo que no tiene. Lo que habla el hombre bueno tiene asiento en la ley de su Dios y por eso no profiere cualquier tontería, sino que habla sabiduría y justicia.

       ¡Qué importante es hacer depender nuestra lengua no tanto de nosotros, sino de algo más confiable, más sólido, que la simple lengua humana! Esto nos advierte que uno debe llenarse primero de lo bueno, antes de querer vaciar algo bueno, porque si no, vaciaremos de nuestra propia maldad. Y ¿De qué hemos de llenarnos? y ¿Dónde? sino del Espíritu de Dios.

       Pablo dice: Sed llenos del Espíritu hablando entre vosotros con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor ¿dónde? … en vuestros corazones, dando siempre gracias en todo al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo

       Cuando el corazón humano está vacío, no puede dar nada; se abre la boca y sólo salen palabras corrompidas que no edifican a nadie, porque ¿de que se llena el hombre malo? Nunca lee un libro; se llena la cabeza de televisión, fútbol y vanidades.

       Cuando el corazón está lleno de Palabra de Dios, abre la boca y se le sale. Por eso cuando alguno se le acerca a usted, no sólo no le entiende, sino que le dice: ‘Ay si, tú no sabes otra cosa que hablar mas que de tu Biblia… ya cámbiale… pero ¿Cómo cambiar de tema si es lo único que vale? ¿De qué podríamos hablar si no habláramos de las cosas eternas? ¿De política, de los aburridos deportes, o del prójimo? Mejor hablamos de lo que nuestro corazón rebosa y abunda ¡Gloria a Jesús! porque mientras que los temas triviales que el mundo usa, no sirven a nadie, quienes hablamos de Dios y de su Palabra apacentamos a muchos.

       Proverbios 10:21: Los labios del justo apacientan a muchos, Mas los necios mueren por falta de entendimiento.

       ¿Qué es eso de apacientan a muchos? Quiere decir que les damos de comer algo eterno; algo que les va a ayudar a trascender a vida eterna. Y ¿Cada cuándo hemos de hablar de Dios y su Palabra a todos? Veamos cada cuando:

       Salmos 71:15: 5 Mi boca publicará tu justicia Y tus hechos de salvación todo el día…

       Todo el día… Parecerá exagerado, pero eso es lo que hace el hombre malo, habla sandeces y dice improperios todo el día ¿Sobrará que el cristiano hable de la justicia de Dios y su salvación todo el día?

       - ‘Oye pero yo he visto que algunos son impertinentes e imprudentes, porque en su trabajo, todo el día están tratando de hablar de la Palabra. Sus jefes les llaman la atención y ellos no trabajan; evangelizan y cobran’.

       Error. Eso no es sabio, porque no se aplica debidamente lo que Dios quiere. Si alguno es contratado para trabajar, que no confunda las cosas, porque en su contrato laboral debe desarrollar un trabajo, para que los patrones o jefes, al ver su testimonio se les antoje entrar al cristianismo. Habrá momentos en los tiempos libres para hablar de Dios; de otra manera se estará robando a la empresa y no se lograrán las almas para el reino. Por eso hay un prov que nos invita a poner la Palabra en el momento justo.

       Proverbios 15:23: El hombre se alegra con la respuesta de su boca; Y la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!

       A su tiempo, no indica el tiempo del trabajo, ni el tiempo de otra actividad. No imagino lo que ocurriría si usted usa el tiempo de trabajo en que está devengando un salario, y no atiende a una línea de producción, por estar mostrando las citas bíblicas. Echa a perder la producción de la fábrica.

       Imagine que usted evangelizara al policía mientras dirige el tránsito, o mientras el locutor está dando las noticias por la radio, o mientras el bombero apaga el incendio, o mientras la mamá está pariendo un hijo.

       Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora… La Palabra a su tiempo cuán buena es…

       Y de esa Palabra es preciso llenarse, llenarse, para que cuando el corazón esté rebosando de la Palabra de Dios, de esa abundancia hablemos.

       ¿Cómo está su corazón? ¿Tiene buen tesoro, o mal tesoro?

       - ‘Oye, yo me lleno y me lleno de la Palabra del Señor y cuando quiero usarla se me olvida y no sé qué dice, ni cuando dice, ni por qué lo dice, ni dónde’.

       No, no hay razón para decir eso. Mejor confiese que cuando se llena de la Palabra, se llena a medias, porque no ora antes, ni le pone la atención que merece, y sólo dice: ‘es que tengo muy mala memoria’…

       Cualquiera que haga así, no piense que su memoria funcionará, ni espere nada porque no hay abundancia de Palabra… Cuando se llene de Palabra que sea en abundancia, para que de esa abundancia, hable su boca…

       La promesa de Jesús es doble: Por un lado dice: El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él ¿Es cierto?

       Quien tiene el Espíritu Santo, puede sobreabundar en su corazón, porque también dijo: Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

       Fijarse bien: No sólo nos enseña, sino que nos recuerda su Palabra. Una cosa es ser de mala memoria y otra, ser desmemoriado y no dejar que el Espíritu Santo nos ayude en nuestra debilidad.

       Propóngase hacer que en su corazón abunde la Palabra. Propóngase hacer un buen tesoro: un lapso diario en minutos para leer y hacer suya la Palabra de Dios

http://200.67.183.219/calacoaya/dominical/2006/42_20-ago-2006.html

 

Comentarios


5 Comentarios a “De lo que abunda en el corazón habla la boca”

  • jocabed

    Hola bendiciones a todos ustedes!
    me a sido de grande bendicion su tema…
    espero que el Señor les siga dando sabiduria para seguir enseñando su palabra conforme a su proposito y voluntad de Dios.
    Que Dios me los bendiga grandemente

  • baltazar Diaz

    muchas gracias!!! por realizar tan buena tarea, con esto muchos cristianos atocigados por el sistema y la vanidad del centro de la ciudad entre su familia!! no da de para comer el suficiente pan! esta la biblia y que grande es!!!! pero como me gusta escuchar las opiniones de otros!!! y la sabiduria del espiritu santo!! Dios les vendiga y que la gracia de nuestro señor Jesus sea con ustedes!!!

  • Cristy

    Muchas, muchas gracias por compartir este tema de GRAN BENDICIÓN, el cual nos enseña a vivir una vida radicalmente. Que Dios le siga bendiciendo en la abundancia de las riquezas de Su gracia y sabiduria.

  • Elida Echeverria

    gracias por las reflexiones .

  • Jamin Lara

    Excelente tema y cita! Gracias por ayudar mi vida.. Amen!!..

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