La viuda pobre


Entonces, un hombre rico dijo: Háblanos del dar.

Y el profeta contestó: «Dan muy poca cosa cuando dan de lo que poseen. Cuando dan algo de ustedes mismos es cuando realmente dan. ¿Qué son sus posesiones sino cosas que atesoran por miedo a necesitarlas mañana?

Hay quienes dan poco de lo mucho que tienen y lo dan buscando el reconocimiento que malogra su regalo. Y hay quienes tienen poco y lo dan todo. Éstos son los que viven confiando en Dios, y su cofre nunca está vacío.

Hay quienes dan con alegría y esa alegría es su premio. Y hay quienes dan con dolor y ese dolor es su bautismo. Es bueno dar algo cuando ha sido pedido, pero es mejor dar sin demanda, comprendiendo las necesidades del otro.

Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed,
y no me disteis de beber;
fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo,
y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.
Entonces también ellos le responderán diciendo:
Señor, ¿cuándo te vimos hambriento,
sediento, forastero, desnudo, enfermo,
o en la cárcel, y no te servimos?
Entonces les responderá diciendo:
De cierto os digo que en cuanto
no lo hicisteis a uno de estos más pequeños,
tampoco a mí lo hicisteis.
E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

Mt 25:42-46

Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Les aseguro que esta viuda pobre ha echado en el tesoro más que todos los demás. Éstos dieron de lo que les sobraba; pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento».

Cuando usted da todo lo que tiene, eso pueden ser dos centavos, pueden ser mil dólares, pueden ser diez mil dólares, puede ser un millón de dólares, pero usted da todo. Para que podamos tener abundancia y alimento aquí en la tierra, Dios primero nos pide que sembremos la semilla, el campesino más sencillo de nuestro país o de cualquier país del mundo, labra la tierra, hace los surcos, toma toda la semilla y la coloca en la tierra, porque sabe que si da toda la semilla a la tierra y la siembra, esa semilla que él siembra germinará y va a producir.

Dios ha demostrado a través de esta viuda que marcó la historia, que sí ofrendamos con la actitud correcta, reconociendo que todo lo que tenemos es de Dios, no hay nada nuestro, estoy asegurándome que Dios observe cada vez que yo siga el ejemplo de dar mi ofrenda, no con lo que me sobre, sino dando lo que yo tengo. Es importante entender que si queremos disfrutar de la vida tenemos que aprender hacer un buen uso de la dádiva, tenemos que aprender a dar, tenemos que aprender a ser generosos. Jesucristo felicitó a esta viuda delante de los discípulos, porque dijo: Les aseguro que esta viuda pobre ha echado en el tesoro, más que todos los demás. Éstos dieron de lo que le sobraba, pero ella de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento. ¿Cuánto es lo que usted ha dado?

Decía a menudo: “Daría, pero sólo al que lo mereciera”. Los árboles en su huerto no dicen así, ni lo dicen sus rebaños en la pradera. Ellos dan para vivir, porque guardar es perecer…