Asegurate de tener A-M-I-G-O-S (Por HAC)

Recientemente tuve uno de esos días TLT. Son unos de esos días en lo que solamente tenés ganas de de “Tirar La Toalla”.
Suelo tener momentos así de vez en cuando, sobre todo en días de presión (depresión) como líder.  En ocasiones las cosas no salen bien, alguna gente te critica, otra no te apoya; te frustrás, te enojás, rematás con otros, gritás, pateás sillas (no, son bromas, yo no grito). Ser líder no es fácil, y a veces algunos hermanitos se encargan de recordártelo.
Son momentos en los que no manejás bien las circunstancias (adversas) y terminás enfocado en vos mismo.  Perdés por completo la perspectiva; reaccionas sentimentalmente y te dan ganas de… TLT.
No vienen al caso las razones específicas del conflicto (o mejor dicho, los conflictos), solo es importante decir que estuve a punto de pronunciar la palabra “renuncio”.  Lo pensé (y se lo comenté a algunos de mi equipo de ministerio), pero obviamente no lo hice.  Ese día, decidí mejor salir de mi oficina, y dirigirme a visitar a un muy buen amigo, un líder cristiano, maduro, a quién podía responderle con toda honestidad la pregunta “¿Cómo estás”.
Después de charlar un rato, me compartió una porción bíblica y unas palabras que me ayudaron mucho a recuperar el equilibrio (de hecho, también me invitó a almorzar, y eso sin lugar a dudas me ayudó bastante ja ja).  Aprecié muchísimo que hiciera el tiempo para escucharme, para recordarme algunas lecciones que necesitaba escuchar de nuevo, para hacerme ver cuál era el papel de Dios en ese momento.
En mis 18 años de carrera ministerial, esta escena no ha sido única.  Varias veces he atravesado crisis existenciales (y aquellos que han trabajado muy cerca de mí, saben que no me duran más de 24 horas); varias veces me he desalentado, varias veces he querido abandonarlo todo.  Pero en cada ocasión, he tenido amigos con quienes hablar, para recobrar el ánimo.  En cada caso, Dios ha usado a alguno de aquellos hombres con quienes comparto mis frustraciones para aprender a “sobrellevar los unos las cargas de los otros” (Gálatas 62).
Los llamo amigos en un sentido profundo.  Son personas con quienes puedo hablar de cosas íntimas, complejas, dificiles, frustrantes, amargas, secretas, importantes, serias.  Quiero estar rodeado de hombres de Dios que me ayuden a madurar; quiero ser para ellos ese tipo de persona también.  Hoy no estaría acá haciendo lo que hago y siendo lo que soy, si no fuera por ellos.
La moraleja de la historia es simple y obvia asegurate de tener esa clase de amigos.  No crezcas solo.

Por Howard Andruejol

www.elbunker.net

 

 

Un día a la vez

 

¿Alguna vez te has propuesto cosas como vivir el resto de tu vida en santidad?  ¿O quizás nunca más caer en aquella tentación que tanto te fastidia?  Si lo has pensado, qué bueno.  Pero, si somos sinceros, no lo hemos logrado.

La vida espiritual no se logra con buenas intenciones o buenos deseos, sino con buenos resultados.

Vos y yo, seres imperfectos (bueno… algunos más que otros ja ja ja) somos débiles, frágiles, vulnerables, inestables, inconstantes.  Incluso, parece ser que nunca vamos a lograr esas nuestras buenas metas, porque ya lo hemos intentado una y otra vez, y reiteradamente, fracasamos.

Quiero proponer un nuevo acercamiento.  Quizás me has escuchado decir en el programa que debemos trabajar en “pequeñas victorias”.  Pensar en vivir el resto de mis años en santidad suena bonito, pero no está a mi alcance, es demasiado lejos, demasiado grande, que se sale de mi capacidad.

¿Qué tal fraccionar esa graaaan meta en metas pequeñas?  Pensemos en cosas que sí podemos lograr porque sí están a nuestro alcance. (más…)