Verdades absolutas y relativas: Relativismo moral

Hoy en día,  en la sociedad donde vivimos, encontramos que cada persona define las verdades que van a gobernar su vida. Constantemente estamos escuchando que la gente responde con frases como las que siguen: “Eso piensas tu, yo pienso distinto”, “tú que me juzgas si también cometes  errores”, “yo creo que esto es lo mejor para mi vida”. Y así como esas hay muchas más que demuestran que el mundo donde vivimos, se basa en verdades subjetivas, en un relativismo moral donde todo depende, y no hay verdades absolutas para nadie.

Por ejemplo, la preferencia por un sabor de helado, o por otro,  sería un claro ejemplo de una verdad subjetiva. Donde sería imposible ponerse de acuerdo en determinar cuál de todos los sabores es el más rico, porque cada quien va a elegir el que más le guste.

El problema no está en la elección de sabores de helados, sino en la elección de valores morales.

Cada persona tiene su preferencia en cuanto a lo bueno y lo malo. Y muchas veces olvidamos que hay verdades absolutas que funcionan aunque no las reconozcamos.

Una verdad absoluta tiene características:

-Es objetiva: No depende de nosotros, de nuestros gustos o preferencias, si me funciona o no. Es superior a nosotros. Nos sintamos bien o mal, funciona. La Palabra de Dios funciona aunque nosotros no la aceptemos, o no estemos de acuerdo. Los principios bíblicos no dependen de nosotros.

-Es universal: Funciona igual en todos los lugares, para todas las personas, en todas las épocas, sin diferencia de religiones, culturas, etc. La Biblia funciona hoy, se aplica hoy, transciende las barreras culturales, la Palabra de Dios nunca pasara, aun cuando el cielo y la tierra pasen (Mt 24:35) Dios nos ama, y nos escucha, aun cuando nosotros no lo queramos admitir, o aunque nosotros no creamos en eso.

Cada día somos bombardeados en todas las aéreas de nuestra vida, con ideas y verdades relativas falsas, que intentan desviarnos de lo correcto, de lo bueno para nosotros. El aérea más afectada es nuestra sexualidad. A tal punto es tan atacada y bombardeada que encontramos gran variedad de “posibles moralidades”. Es como un menú donde uno debe elegir alguna de ellas. Alguna de las opciones actuales son estas:

-La cursi: abstenerse de relaciones sexuales.

-Protegerse: promueve a tener relaciones sexuales pero de forma segura y responsable.  Invita a apurarnos a tener relaciones, a probar, a cuidarnos para evitar embarazos no deseados, etc.

-Matrimonio

-Unión de hecho

-Homosexualidad

-Bisexualidad

-Divorcio

-Adulterio

Así hay muchas posibilidades que están muy a nuestro alcance. Tenemos que cuidarnos de no aceptar cosas que parecen lindas a simple vista, pero que son dañinas para nuestra vida. Hay verdades que nos pueden confundir, que nos pueden hacer dudar, y decidir incorrectamente. Por eso necesitamos que alguien gobierne nuestra vida, y para eso está Dios, pidiendo a gritos que le demos una posibilidad para que el tome las riendas de nuestra vida.

Las normas de Dios son para nuestro beneficio, para protegernos, para que no nos salgamos del área protegida que Dios tiene para nosotros. No podemos vivir según nuestra opinión, o nuestras ganas o punto de vista.

Dios define lo que es pecado y lo que es santo, y debemos someternos a esa verdad absoluta. Debemos buscar lo que Dios quiere que hagamos, la conducta que El quiere que tengamos.

La verdad de Dios debe gobernarnos.

“Este es un pequeño resumen de un taller “El planeta de los jóvenes” dictado por Howard Andruejol.

Fue redactado por Luciano Fiorini, quien deja en claro que se intenta transmitir el mismo mensaje original del autor.

En caso de dudas, o para ampliación del tema visitar: http://www.elbunker.net/?cat=18