La araña y la mosca

Cuentan que una araña vivía en una casa vieja y allí tejió una hermosa tela para atrapar moscas, cada vez que una mosca se enredaba en la tela corría la araña a devorarla para que las otras moscas no la vieran ahí atrapada, y siguieran considerando esa red segura para tomarse un descanso.

Pero hubo una vez una mosca más inteligente. Revoloteaba la mosca y no se decidía a posarse en los hilos de la araña. La araña la invitó a bajar. La mosca rehusó: “Nunca me poso donde no veo otras moscas”, dijo, y se alejó y voló hacia un lugar donde había muchas moscas.

Cuando iba a posarse pasaba por ahí una abeja zumbona que le hizo saber: “Ten cuidado, estúpida, que es papel caza-moscas, y ésas están todas presas”. Pero la mosca no atendió a la advertencia, y ahí se fue a su exterminio, pero con las demás.

La multitud no es garantía de nada. Más bien es garantía de pegoteo, de publicidad arrebatadora, de moda virulenta. También es cierto que produce seguridad, esa sensación tan dulce de ser colegas. La identidad personal necesita, obviamente, de seguridad, de marcos de contención, del ser como todos. Pero también se construye en aquellos raptos de ser diferente que se dan en circunstancias que no se comparten con otros o, al menos, no con multitudes. Los hijos crecen entre el ser como todos y el ser como nadie. Lo extraordinario, no es que seamos como los otros, lo maravilloso es que, en ocasiones, podamos ser diferentes a los demás.

La Iglesia necesita vasijas llenas

¿Está tu vasija llena de aceite? ¿Está tu vida rebalsando del Espíritu? Es una promesa del Señor, y una necesidad vital para vivir una vida rebosante de gozo, de paz, y de abundancia. Pero además, necesitamos del aceite del Espíritu para consagrarnos como sacerdotes, así como fueron ungidos Aarón y sus hijos. Aceite para sanarnos, aceite para alimentarnos, aceite para ungirnos, aceite para alumbrar como antorchas.

La Biblia nos habla en 2° Reyes 4 de un milagro de provisión que Dios hizo a través del profeta Eliseo a una mujer viuda de un siervo de Dios, que vivía en escasez. Aquella mujer estaba acorralada por sus acreedores, quienes les reclamaban a sus hijos como forma de pago. El profeta le indicó que buscara vasijas vacías, no pocas, se encerrara junto con sus hijos y volcara en cada una de ellas de la única porción de aceite que tenía ¡Y el aceite se multiplicaría milagrosamente! Tendrían tanto aceite como vasijas vacías en las cuales derramarlo.

La Iglesia, esposa del Cordero, ha tenido a lo largo de su historia una experiencia similar. Cuando en su origen los discípulos fueron llenos del Espíritu, eran como vasijas rebalsando de poder y de abundancia que llevó a la Iglesia a crecer y brillar a lo largo de todo el mundo conocido. Pero cuando el aceite del Espíritu dejó de ser derramado sobre otras vasijas, cuando dejó de buscar el Espíritu y el aceite comenzó a escasear, igual que aquella mujer, la Iglesia perdió su vigor y entró en necesidad. Comenzó a ser apremiada por el diablo que, como un acreedor usurero comenzó a reclamarle sus hijos, el fruto de su esfuerzo.

Pero Dios prometió derramar de su Espíritu de lo alto para restaurar a la Iglesia a su vigor y fortaleza de origen. “Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre…Yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos” (Isa. 44:2)

Dios prometió derramar de su Espíritu sobre toda carne y sobre sus siervos y sus siervas. Es interesante que “derramar” significa varias cosas: Verter, esparcir cosas líquidas. Desbordar, rebasar, fluir, desparramar, diseminar. Publicar, extender, divulgar una noticia, repartir.

Cuando Dios prometió derramar de su Espíritu Santo estaba diciendo que no sólo llenaría vasijas vacías, sino también que estas rebalsarían y el Espíritu derramado, se esparciría sin control sobre toda carne. Porque como dice Malaquías, cuando Dios promete bendecir a sus hijos lo hace a su manera, ¡Hasta que sobreabunde!

El Señor no sólo está interesado en que tu vida esté rebalsando por ti mismo, sino para que la Iglesia se levante de cualquier y recupere la vida abundante y la fuerza para seguir cumpliendo con su tarea misión en esta tierra.

Hoy, el Señor nos manda que hagamos lo mismo que el profeta demandó de aquella mujer: Juntar muchas vasijas, que estén vacías de sí mismas y volver a encerrarnos para buscarle como ocurrió con los discípulos en el Aposento Alto. Y un nuevo Pentecostés llenará nuestras vidas de tanto aceite que nos rebalsará y se derramará para sanidad de las naciones.

Volvamos a clamar por aceite, volvamos a buscar de su Espíritu para garantizar la libertad de nuestros hijos y devolver a la Iglesia su vigor, su abundancia y su influencia sobre toda la tierra.

Pastor Roberto Vilaseca. Iglesia Cristiana Fuente de Vida

Pasión: la clave para una vida extraordinaria

¿Cuál es la diferencia entre una vida de temor y una vida de posibilidades? ¿Entre una vida ordinaria y una vida extraordinaria? Es una diferencia bastante grande.

La mayoría de las personas que conozco quieren ser mejores personas de lo que ahora son, quieren tener más ingresos, anhelan tener un mejor trabajo, disfrutar de su relación con su familia, con su cónyuge, y si todavía no tiene pareja quiere tener una relación. Muchos quieren crecer en su relación con Dios, tener un ministerio en la iglesia, gozar de buena salud, hacer grandes cosas, todos quieren una vida extraordinaria pero no saben como conseguirla.

La Biblia enseña en Mateo 7:7,8 “Pidan a Dios, y él les dará. Hablen con Dios, y encontrarán lo que bu
scan. Llámenlo, y él los atenderá. Porque el que confía en Dios recibe lo que pide, encuentra lo que busca y, si llama, es atendido.”
(BLS)
Si usted quiere una vida extraordinaria tiene que seguir los tres pasos:

1) Pedir y se dará. ¿Qué es exactamente lo que quiere? Una de las razones por las cuales solo del 3 al 5% de la población mundial sí obtiene todo lo que quiere es porque saben lo que quieren. Muchos dicen: “Quiero tener una mejor relación con mi cónyuge”, pero es algo muy general y de seguro nunca lo sabrá cuando tenga una relación excelente con su pareja. Debo preguntarme ¿Qué es una mejor relación con mi pareja? Defina lo que quiere en su vida y obtendrá lo que busca. Dios siempre quiere lo mejor para usted.

2) Buscar y Encontrará. Lo que usted desea o quiere para su vida no llegará si no lo anda buscando. Tampoco llegará si lo busca en otro lado. Usted necesita buscar ayuda, buscar las herramientas que le permitan vivir la vida extraordinaria. Usted no necesita reinventar la rueda porque ya alguien la inventó, lo que usted necesita es un coach o un mentor que le ayude a llegar a esa vida extraordinaria en el menor tiempo posible.

3) Llamar y se abrirá. Como puede ver ya usted está pidiendo a Dios la vida que quiere, esta buscando lo que necesita para llegar a esa vida y en este tercer paso usted debe tomar acción, moverse, generar la vida que quiere, comprometerse y esforzarse por esa bendición. Dios abre las puertas de bronce, usted debe abrir las de maderas. ¿Qué puertas quiere que se le abran? ¿La puerta de las relaciones? ¿La puerta de las finanzas? Usted debe llamar para que se abran.

Es tiempo de vivir la vida que quiere, no viva más en esclavitud o mediocridad, usted ha sido llamado a una vida de libertad, deshágase de los grilletes que le mantienen atado, y corra con los sueños que Dios dispuso en su corazón, llénese de pasión en este día. Descubra cuál es su pasión y sígala, es todo lo que necesita para vivir una vida extraordinaria.

La pasión es poderosa. Jesús fue un hombre apasionado, vivió una vida extraordinaria. Moisés y otros grandes hombres que han hecho historia se llegaron a conocer por su pasión. La pasión es su primer paso hacia el logro, ella hace que lo imposible sea posible. La pasión es la que le lleva a pedir, a buscar, a aprender y es la que le abre las puertas del triunfo. Cuando usted se apasiona por la vida, por lo que hace, todo es tan natural, que lo ordinario se vuelve extraordinario.

Si usted quiere un matrimonio extraordinario, una familia extraordinaria, ingresos extraordinarios manténgase alejado de los que apagan el fuego, de los que le roban pasión. No busque la pasión en otro lado, esta en ti. Como dice el Apóstol Pablo a Timoteo: “Por eso te recomiendo que no dejes de usar esa capacidad especial que Dios te dio cuando puse mis manos sobre tu cabeza.” 2 Timoteo 1:6 (BLS)

Se dice que en India, un rico hacendado llamado Alí Jafet, vendió su hacienda Golconda y se fue a buscar diamantes por todo el mundo. Un tiempo después se encontró arruinado y sin conseguir su propósito. Pero el que le compró la finca Golconda encontró en ella la más grande mina de diamantes de su país. Muchas personas buscan tesoros fuera de sus propios cursos y limites que Dios le ha dado. Dedican tiempo y dinero a esa búsqueda sin darse cuenta del tesoro que subyace en ellos mismos. Dios le ha dado una hacienda llena de tesoros: Sus habilidades personales, sus capacidades humanas y espirituales son tesoros escondidos. También tiene el tesoro de su familia, su iglesia, y amistades. Su vida debe valorarla como se valora el diamante. Avive el fuego en su vida y encontrará la mina de diamantes que tanto desea. La Vida Extraordinaria está en Dios con todo lo que él le ha dado pero debe comenzar a pedirla y a buscarla.

Fuente: En amor y liderazgo, Pedro Sifontes. Coach Personal
Especializado en Liderazgo y Desarrollo Personal

Confiar!

Confía en el Señor de todo corazón no en tu propia inteligencia. (Proverbios 3:5)

En lo personal me cuesta confiar, y más en alguien que no conocemos, y menos pensar de hacerlo de todo corazón. Cuando hacemos algo de todo corazón, significa hacerlo con amor, sin forzar nada. Esto parece ser un poco más complejo que solo confiar.

Es más, algo tan sencillo como confiar, se transforma a veces en una puerta a nuestra espalda que no queremos abrir. Y digo a nuestra espalda porque la mayor parte del tiempo a Dios lo ubicamos a nuestras espaldas, cuando El está un paso más adelante extendiendo su mano de amor.

Claro es más fácil confiar en nuestra propia inteligencia… “yo soy lo suficientemente inteligente, valiente, con el suficiente dinero, con las suficientes fuerzas… para solucionar este problema”…

NUESTRA PROPIA INTELIGENCIA: Somos muy inteligentes y eso lo tenemos que tener en claro. Lo que no debemos hacer es confiar en nuestra propia inteligencia. …Separados de mi no pueden ustedes hacer nada. (Juan 15:5b)

¿Confiamos en el Señor? ¿Lo hacemos de todo corazón?

¿Le conocemos lo suficiente para que haya esa fluida confianza?

por Samy para generacionplus.com

Florece donde estés

Una joven pareja se mudó a otra ciudad, lejos de la familia y los amigos. Llegó la mudanza, la pareja desempacó sus pertenencias y el marido empezó a trabajar a la semana siguiente. Todos los días al llegar a su casa, su esposa lo recibía en la puerta con una nueva queja: - “Aquí hace mucho calor”; - “Los vecinos no son amigables”; - “La casa es muy chica”; - “Los niños me están volviendo loca”. Y cada tarde, su esposo la abrazaba mientras escuchaba sus comentarios negativos. Lo siento, le decía, “¿qué puedo hacer para ayudarte?” Su esposa se calmaba y se secaba las lágrimas, pero empezaba con lo mismo al día siguiente.

Una tarde, su marido llegó a su casa con una hermosa planta con flores. Encontró un sitio apropiado en el jardín y la plantó. “Querida, le dijo, cada vez que te sientas triste, sal al jardín. Imagina que eres esa plantita, y mira como crece en tu jardín”.

Cada semana traía a casa un árbol nuevo, o rosales, o plantas y las plantaba en el jardín. Su esposa cortó algunas flores y se las llevó a una vecina. Cada mañana regaba el jardín y observaba el crecimiento de las plantas. También creció la amistad con otras mujeres de la cuadra y le pidieron consejo con sus jardines. Muy pronto, también le estaban pidiendo consejo espiritual. Al finalizar el año siguiente, el jardín de esta pareja se parecía a los jardines que aparecen en la revista Buen Hogar.

Nuestro Padre Celestial sabe que todos tenemos que aprender a florecer en el lugar en el cual hemos sido trasplantados. Con su sabio toque de amor, no sólo vamos a florecer sino que vamos a producir continuamente el fruto del amor, la ternura y el contentamiento.

Fuente: Renuevodeplenitud.com

El círculo del 99

Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente, que como todo sirviente de rey triste, era muy feliz. Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey, cantando y tarareando alegres canciones de juglares. Una sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre.
Un día el rey lo mando a llamar.
-Paje -le dijo- ¿cuál es el secreto? – ¿Qué secreto, Majestad? – ¿Cuál es el secreto de tu alegría?

- No hay ningún secreto, Alteza.
- No me mientas, paje. He mandado a cortar cabezas por ofensas menores que una mentira.
- No le miento, Alteza, no guardo ningún secreto.
- ¿Por qué está siempre alegre y feliz?
Majestad, no tengo razones para estar triste. Su Alteza me honra permitiéndome atenderlo. Tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa que la Corte nos ha asignado, somos vestidos y alimentados y además su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos, ¿como no estar feliz?
- Si no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar – dijo el rey -. Nadie puede ser feliz por esas razones que has dado.
- Pero, Majestad, no hay secreto. Nada me gustaría más que complacerlo, pero no hay nada que yo este ocultando…
- Vete, ¡vete antes de que llame al verdugo! El sirviente sonrió, hizo una reverencia y salió de la habitación. El rey estaba como loco. No consiguió explicarse como el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y alimentándose de las sobras de los cortesanos. Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le contó su conversación de la mañana.
- ¿Por que él es feliz?
- Ah, Majestad, lo que sucede es que él esta fuera del circulo.
- ¿Fuera del circulo? – Así es.
- ¿Y eso es lo que lo hace feliz? – No Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz.
- A ver si entiendo, ¿estar en el circulo te hace infeliz?. Así es.
- ¿Y como salió? !Nunca entró! ¿Que circulo es ese? El círculo del 99.

- Verdaderamente, no te entiendo nada. La única manera para que entendieras, seria mostrártelo en los hechos.

- ¿Cómo? Haciendo entrar a tu paje en el circulo. Eso, obliguémoslo a entrar.
- No, Alteza, nadie puede obligar a nadie a entrar en el circulo. Entonces habrá que engañarlo.
- No hace falta, Su Majestad. Si le damos la oportunidad, él entrara por sí solo.
- ¿Por si solo?? Pero el no se dará cuenta de que eso es su infelicidad? Sí se dará cuenta.
- Entonces no entrara. No lo podrá evitar.
- ¿Dices que el se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo circulo, y de todos modos entrara en el y no podrá salir?
- Tal cual. Majestad, ¿estas dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del circulo? Si
- Bien, esta noche te pasare a buscar. Debes tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una mas ni una menos. !99!
- ¿Que más? ¿Llevo los guardias por si acaso?
- Nada más que la bolsa de cuero. Majestad, hasta la noche. Hasta la noche.

Así fue. Esa noche, el sabio pasó a buscar al rey. Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron, junto a la casa del paje. Allí esperaron el alba. Cuando dentro de la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio agarró la bolsa y le pegó un papel que decía: “Este tesoro es tuyo. Es el premio por ser un buen hombre. Disfrútalo y no cuentes a nadie como lo encontraste”. Luego amarró la bolsa con el papel en la puerta del sirviente, golpeo y volvió a esconderse. Cuando el paje salió, el sabio y el rey espiaban desde atrás de unas matas para ver lo que sucedía. El sirviente vio la bolsa, leyó el papel, agitó la bolsa y al escuchar sonido metálico se estremeció, apretó la bolsa contra el pecho, miró hacia todos lados de la puerta y entró. El rey y el sabio se arrimaron a la ventana para ver la escena.

El sirviente había tirado todo lo que había sobre la mesa y dejado solo la vela. Se había sentado y había vaciado el contenido en la mesa. Sus ojos no podían creer lo que veían. !Era una montaña de monedas de oro! Él, que nunca había tocado una de estas monedas, tenia hoy una montaña de ellas para él. El paje las tocaba y amontonaba, las acariciaba y hacia brillar la luz de la vela sobre ellas. Las juntaba y desparramaba, hacía pilas de monedas. Así, jugando y jugando empezó a hacer pilas de 10 monedas. Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco,…. y mientras sumaba 10, 20,30, 40, 50, 60….hasta que formó la ultima pila: ¿¿¿ 99 monedas??? . Su mirada recorrió la mesa primero, buscando una moneda más, luego el piso y finalmente la bolsa. “No puede ser”, pensó. Puso la ultima pila al lado de las otras y confirmo que era mas baja.
- Me robaron- grito- me robaron, malditos!!
Una vez más busco en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas, sus bolsillos, corrió los muebles, pero no encontró lo que buscaba. Sobre la mesa, como burlándose de él, una montañita resplandeciente le recordaba que había 99 monedas de oro “solo 99″. “99 monedas. Es mucho dinero”, pensó. Pero me falta una moneda. Noventa y nueve no es un numero completo -pensaba- Cien es un numero completo pero noventa y nueve, no.

El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible rictus, por el que se asomaban los dientes. El sirviente guardó las monedas en la bolsa y mirando para todos lados para ver si alguno de la casa lo veía, escondió la bolsa entre la leña. Tomo papel y pluma y se sentó a hacer cálculos. ¿Cuánto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda numero cien?. Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta. Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla. Después quizás no necesitara trabajar más. Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar. Con cien monedas de oro un hombre es rico. Con cien monedas se puede vivir tranquilo. Sacó el cálculo. Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario. ”Doce años es mucho tiempo”, pensó. Quizás pudiera pedirle a su esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. Y él mismo, después de todo, él terminaba su tarea en palacio a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga extra por ello. Sacó las cuentas: sumando su trabajo en el pueblo y el de su esposa, en siete años reuniría el dinero. Era demasiado tiempo!!! Quizás pudiera llevar al pueblo lo que quedaba de comidas todas las noches y venderlo por unasmonedas. De hecho, cuanto menos comieran, más comida habría para vender…. vender… vender.. Estaba haciendo calor. ¿Para que tanta ropa de invierno? ¿Para que más de un par de zapatos? Era un sacrificio, pero en cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien.

El rey y el sabio, volvieron al palacio. El paje había entrado en el circulo del 99……Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche. Una mañana, el paje entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando de pocas pulgas.
- ¿Que te pasa?- pregunto el rey de buen modo. Nada me pasa, nada me pasa.
- Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo.
- Hago mi trabajo, no? ¿Que querría su Alteza, que fuera su bufón y su juglar también?
No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente.
No era agradable tener un paje que estuviera siempre de mal humor.

Ustedes y yo y todos alrededor hemos sido educados en esta tonta psicología: Siempre nos falta algo para estar completos, y solo completos se puede gozar de lo que se tiene. Por lo tanto, nos enseñaron, que la felicidad deberá esperar a completar lo que falta…. Y como siempre nos falta algo, la idea retoma el comienzo y nunca se puede gozar de la vida, pero, ¿que pasaría si la iluminación llegara a nuestras vidas y nos diéramos cuenta, así, de golpe, que nuestras 99 monedas son el cien por ciento del tesoro, que no nos falta nada, que nadie se quedo con lo nuestro, que nada tiene de mas redondo cien que noventa y nueve, que todo es solo una trampa, una zanahoria puesta frente a nosotros para que seamos tontos, para que jalemos del carro, cansados, malhumorados, infelices o resignados??. Una trampa para que nunca dejemos de empujar y que todo siga igual……… eternamente igual! ..Cuantas cosas cambiarían si pudiéramos disfrutar de nuestros tesoros tal como están.

No te olvides de mi

Si me das fortuna, no me quites la felicidad.
Si me das fuerza, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.

Ayúdame siempre a ver el otro lado de la medalla.
No me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar como yo.

Enséñame a querer a la gente como a mi mismo y a juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso.

Mas bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es lo más grande del fuerte y
que la venganza es la señal primitiva del débil.

Si me quitas la fortuna, déjame la esperanza.
Si me quitas el éxito, déjame la fuerza para triunfar del fracaso.
Si yo fallara a la gente, dame valor para disculparme.
Si la gente fallara conmigo, dame valor para perdonar.
Señor, si yo me olvido de ti, por favor… ¡no te olvides de mí!.

¿Alcanzaste tu meta de santidad hoy?

“Así que, ¡escuchen los perfectos! Todos debemos tener este modo de pensar. Y si en algo piensan de forma diferente, Dios les hará ver esto también.” Filipense 3:15

En mi nuevo trabajo hay muchas cosas por mejorar. La empresa se manejó siempre como una empresa familiar donde los dueños decidían según su buen criterio. No les fue mal, ya que crecieron mucho y se mantuvieron en el mercado durante 40 años. Eso en Argentina es casi un milagro. Sin embargo, esa metodología de trabajo ya no puede ser sostenida por el tamaño actual de la empresa. Es ahí donde me contratan para que entre otras cosas, logre mejorar los procesos internos.

Cambiar una cultura de cuarenta años es casi imposible. Y resulta un desafío improbable de cumplir. Es además extremadamente desalentador ya que las mejoras suelen ser muy lentas y resistidas. Por lo cual, me diseñé un plan de trabajo para ir consiguiendo pequeños logros a corto plazo, que apuntalan mi objetivo principal. De esta manera, cada pequeño éxito que consigo me anima y fortalece interiormente; potencia mi influencia en la empresa y me acerca al objetivo principal.

Esta misma idea es la que Pablo intenta explicarles a los filipenses. Él sabía que tratar de ser como Dios es imposible para cualquier ser humano. Pablo les anima a imitar su ejemplo de permanente superación. El objetivo final parece inalcanzable. Es imposible ser perfectos como Dios. Sin embargo, un gran objetivo se consigue logrando pequeñas metas. Y solo se obtiene el éxito avanzando paso a paso. El apuro solo puede llevar al fracaso. Pablo sabía esto. Por eso los estimula a buscar pequeños logros que generan confianza, satisfacción y la convicción de la tarea cumplida. Eso motiva a trabajar más arduamente para alcanzar el siguiente escalón, el siguiente desafío.

Somos exitistas por naturaleza, y nos desalentamos muy fácilmente cuando el fracaso golpea nuestros proyectos. Espiritualmente actuamos de la misma manera. Es cierto que tenemos un gran desafío de parte de Dios de mantener la santidad. Y que resulta imposible hacerlo.

Pablo hoy nos desafía a fijarnos pequeñas metas. No intentes ser santo todo el año. Luchá con fiereza para lograr la perfección delante de Dios solo por hoy. Mañana intentaremos hacer lo mismo. Pero preocupate solo por hoy. Basta a cada día su propio afán. Ahora es tu momento.

Fuente: padrenuestro.net

Ventana

Dos hombres, ambos seriamente enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno de ellos se le permitía sentarse en su cama por una hora cada tarde para ayudar a drenar los fluidos de sus pulmones. Su cama estaba junto a la unica ventana del cuarto. El otro hombre debia permanecer todo el tiempo en su cama tendido sobre su espalda. Los hombres hablaban por horas y horas. Hablaban acerca de sus esposas y familias, de sus hogares, sus trabajos, su servicio militar, de cuando ellos han estado de vacaciones.

Y cada tarde en la cama cercana a la ventana podía sentarse, se pasaba el tiempo describiéndole a su compañero de cuarto las cosas que él podía ver desde allí. El hombre en la otra cama, comenzaba a vivir, en esos pequeños espacios de una hora, como si su mundo se agrandara y reviviera por toda la actividad y el color del mundo exterior. Se divisaba desde la ventana un hermoso lago, cisnes, personas, nadando y niños jugando con sus pequeños barcos de papel. Jovenes enamorados caminaban abrazados entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes y viejos arboles adornaban el paisaje y una ligera de horizonte en la ciudad podia divisarse a la distancia.

Como el hombre de la ventana describia todo esto con exquisitez de detalle, el hombre de la otra cama podía cerrar sus ojos e imaginar tan pintorescas escenas. Una calida tarde de verano, el hombre de la ventana le describio un desfile que pasaba por ahi. A pesar de que el otro hombre no podia escuchar a la banda, elpodia ver todo en su mente, pues el caballero de la ventana representaba todo con palabras tan descriptivas.

Dias y semanas pasaron. Un dia, la enfermera de la mañana llego a la habitacion llevando agua para el baño de cada uno de ellos. Unicamente para descubrir el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, el mismo que habia muerto tranquilamente en la noche mientras dormia. Ella se entristecio mucho y llamo a los dependientes del hospital para sacar el cuerpo. Tan pronto como creyo conveniente, el otro hombre pregunto si podria ser trasladado cerca de la ventana. La enfermera estaba feliz de realizar el cambio. Luego de estar segura de que estaba confortable entristecio ella y lo dejo solo.

Lenta y dolorosamente se incorporo apoyado en uno de sus codos para tener su primera vision del mundo exterior. Finalmente tendria la dicha de verlo por si mismo.

Se estiro para mirar por ella. Lentamente giro su cabeza y miro por la ventana. Él vio una pared blanca. El hombre pregunto a la enfermera que pudo haber obligado a su compañero de cuarto a describir tantas cosas maravillosas a traves de la ventana.

La enfermera le contesto que ese hombre era ciego y que por ningun motivo el podia ver esa pared. Ella dijo, “Quiza el solamente queria darle animo.”

Hay una tremenda felicidad al hacer a otros felices, a pesar de nuestros propios problemas. Compartir las penas es dividir el sufrimiento, pero compartir la felicidad es duplicarla. Si quieres sentirte afortunado simplemente cuenta todas las cosas que tienes y que el dinero no puede comprar.

La Luciérnaga

Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Aunque ésta trataba de alejarse de su perseguidora, no había manera de deshacerse de ella. Huyó durante dos días y la serpiente no dejaba de seguirla. Finalmente, al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga se detuvo y le dijo a la serpiente:

-¿Puedo hacerte tres preguntas?
-No acostumbro a dar explicaciones a nadie pero como te voy a devorar, puedes preguntar lo que quieras, contestó la serpiente.

-¿Pertenezco a tu cadena alimenticia? preguntó la luciérnaga.
-No, contestó la serpiente.

-¿Alguna vez, te hice algún mal? preguntó la luciérnaga.
-No, volvió a responder la serpiente.

-Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo?
-¡¡¡Porque no soporto verte brillar!!!

Durante nuestra vida, andamos casi siempre en tinieblas. Nos hemos acostumbrado tanto a la oscuridad, que cuando vemos a alguien brillar, nos sentimos incómodos y molestos. Es como si brillaran en contra nuestro.

Dios es luz y también a Él lo rechazamos. Nos sentimos perseguidos como la serpiente cuando sentimos Su presencia, o cuando escuchamos Su palabra. Pero, si permitimos que la luz de Dios entre en nuestro corazón, empezaremos a brillar y dejaremos de andar en tinieblas, y ya nada más nos molestará.

Jesús, dijo y continúa diciéndonos: “Yo Soy la Luz que alumbra a todos los que viven en este mundo. Síganme y no caminarán en la oscuridad, pues tendrán la Luz que les da la vida”Juan 8:12

Fuente: mensajesalentadores.blogspot.com