Todo me es lícito, pero no todo me conviene

La vida cristiana no es impositiva, Dios es caballero cuando nos llama y nos deja a nuestra propia decisión el hecho de abrirle nuestro corazón o no, aunque para ser sincero personalmente creo que la mejor decisión que podemos tomar en nuestra vida es entregarle nuestro corazón a Dios. Una de las preguntas mas frecuentes cuando iniciamos la carrera cristiana es: “¿Esta bien que hago esto?” o “¿Es prohibido hacer aquello?”. La verdad es que Jesús nos ha hecho libres de toda atadura de pecado que teníamos en el mundo, en mis casi diez años de caminar con el Señor jamás la Iglesia o un Líder Espiritual me ha prohibido algo, lejos de eso he aprendido que dentro de mi hay un Espíritu Santo que mora y es quien me dirige cada segundo de mi vida y es la voz que tengo que escuchar para andar conforme a la voluntad de Dios. Pero no esta de más decir que hay muchos que tienen dudas grandísimas sobre hacer esto o aquello y sobre que tan bueno es realizar ciertas acciones, es por esa razón que este tema va enfocado a todos aquellos que en momento determinado han tenido un conflicto interior sobre como están viviendo su vida.

La libertad de Dios.San Juan 8: 32 dice: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Jesús dijo en San Juan 14: 6; “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”, todo esto quiere decir que cuando entregamos nuestro corazón a Jesús, el nos hace libres, ¿Libres de que?, libres del pecado, libres de la muerte, libres de condenación, libres de toda atadura que martirizaba nuestra vida. En pocas palabras tu eres libre. ¿A que se refiere la libertad de Dios?, la libertad de Dios se refiere a ya no estar atados al pecado que antes no nos permitía ser felices, se refiere Ha andar ya no conforme a las corrientes de este mundo, sino mas bien conforme a la voluntad de Dios. Pero muchas veces la Libertad que Dios nos ha otorgado por medio de su Hijo Jesucristo, viene a convertirse en un libertinaje, y es ahí en donde tenemos que poner un alto a todo aquello que lejos de agradar a Dios lo esta desagradando.

Todo me es licito.- Cuando hablamos de que “todo me es licito”, nos referimos a que en Cristo no hay imposición de reglas a seguir, Dios nos ha dotado de libre albedrío para poder elegir que es lo que queremos, lastimosamente desde el principio a través de Adán, se ha demostrado que el hombre toma la Libertad que Dios le da para elegir y la convierte en pecado. Miles de años después puedo decir con certeza que no se ha avanzado en esta área, que el hombre sigue tomando la libertad que Dios le ha otorgado y la sigue convirtiendo en pecado. No soy religioso en el sentido que no voy apedrear aquel que comete pecado, pero si es necesario darnos cuenta que hay normas por las cuales tenemos que guiarnos para no caer en el error del pecado.

Desde hace mucho tiempo recibo cartas de muchos jóvenes de todas partes del mundo preguntado si es permitido esto o aquello y que pienso sobre algún tema controversial, etc, pues por esa misma razón me decidí a escribir un tema el cual pueda orientarte sobre que decisión o actitud tomar sobre ciertas situaciones que se nos presentan, a lo mejor diariamente.

Pero no todo me conviene.- Si decimos que todo nos es licito, es porque todo nos es permitido, si la frase llegara hasta ahí, creo que habría un libertinaje de pecado tremendo en el mundo, mas del que actualmente hay. A lo mejor muchos viven su vida tomando solo media frase y pasen revolcándose en el pecado día tras día. Pero es necesario que prosigamos y nos demos cuenta que la terminación de la frase bíblica tiene gran importancia y no detona una prohibición, sino mas bien un análisis, es decir que no solo tenemos que dejarnos ir porque “todo nos es licito”, sino que también tenemos que analizar si “nos conviene o no”.

La mayor parte de jóvenes entusiasmados por su deseos de darle rienda suelta a la carne, optan por no analizar si es conveniente o no hacer esto o aquello, sino que seducidos por el mundo se dejan caer como una hoja que un día estuvo en un árbol. Es triste ver jovencitos(as) que un día estuvieron consagrados a Dios y ahora andan perdidos en el mundo todo por creer que “cierta acción no esta mal” y sin darse cuenta dicha acción los fue llevando poco a poco a la derrota espiritual. Es de sabios el reconocer que fallaste y levantarte para ya no fallar mas, pero es triste reconocer que no todos tienen el valor de volver a intentar agradar a Dios, sino mas bien luego que fallan no hacen nada por restaurar su comunión con Dios y no solo hablo de aquellos que físicamente se alejaron de sus congregación, sino también de aquellos que aun asistiendo regularmente a una han dejado la comunión con su Padre Celestial, debido a la mala administración de la libertad que Dios les ha otorgado.

La regla de la conveniencia.- No existe una regla que diga como tener que hacer las cosas, tampoco es mi intención imponer normas, pero necesitaba ciertos pasos a seguir para mostrarte cual tendría que ser la regla que deberías seguir para analizar si algo te conviene o no. Humildemente quiero decirte que los siguientes pasos, son la regla a seguir que me he trazado durante mi caminar cristiano y ahora lo quiero compartir contigo:

1. Antes de tomar una decisión tienes que buscar a Dios: Es fundamental la búsqueda de Dios, si tu no buscas a Dios no tendrás comunión con El, y si no tienes comunión con El, difícilmente escucharas su voz para guiarte en el camino correcto.

2. Examina si lo que vas hacer levantara el Nombre de Jesús en alto: Tu a lo mejor digas que esto se oye muy religioso, pero no es que sea religioso, sino que tienes que entender algo, tu te haces llamar “Cristiano”, lo cual significa que sigues los pasos de Cristo y parte de seguir los pasos de Cristo es agradar a tu Padre que esta en los cielos, entonces si vas hacer algo que lejos de exaltar el Nombre de Jesús hará que otros hablen de tu comunión con Dios, ¿Para que hacerlo?, ¿Qué vale mas?, ¿Agradar al hombre o agradar a Dios?, creo que la respuesta es sencilla y tu la sabes, entonces si tu sabes que algo que vas a hacer pisoteara el Nombre de Jesús, sencillo “No lo hagas” y te aseguro que Dios se agradara mas de ti por tu fidelidad en medio de un mundo infiel.

3. No asistas a lugares en donde un hijo de Dios no tiene que estar: Tu puedes decir: “¿Qué tiene de malo asistir a “x” lugar si de todas formas no haré nada malo?”, y literalmente a lo mejor tienes razón, talvez tu intención no sea la de hacer algo malo, pero no solo por eso dejaras que tu testimonio sea vituperado, por ejemplo tu puedes decir: “no tiene nada de malo asistir a la discoteca, mientras no haga nada malo”, lo malo no es la discoteca, lo malo es el testimonio que darás estando ahí, es decir, la Biblia dice que somos cartas leídas para el mundo, eso quiere decir que la gente esta pendiente de lo que nosotros hacemos y si queremos ganarnos a nuestros amigos, tenemos que demostrarles que Jesús cambio nuestra vida y que no necesitamos de lugares de perdición para ser felices, al contrario nosotros tenemos nuestras actividades en donde nos divertiremos y a la vez estaremos agradando a Dios.

4. No te dejes llevar por algo, aun este parezca inocente: Hay ciertas acciones que pareciera que no le hace mal a nadie y a lo mejor es cierto, pero en esos momentos tienes que imaginarte que es lo que haría Jesús en ese momento, no importa lo que sea, pero ¿Crees tu que Jesús lo haría?, si la respuesta es “NO”, entonces no lo hagas tu, es sencillo, guía tu vida imaginándote ¿Que haría Jesús? en ese caso y te aseguro que las decisiones que tomes serán respaldadas por Dios.

5. No te dejes llevar por los comentarios de los demás: A lo mejor tus amigos o familia que son inconversos te digan, “¿Porque no lo haces?, no tiene nada de malo”, y te voy a dar una respuesta sencilla, ellos a lo mejor no vean malo el pecado, pero tu si, ¿Sabes porque?, porque la Biblia dice que ellos “a lo malo le llaman bueno, y a la bueno le llaman malo”, porque las cosas espirituales tienen que discernirse espiritualmente y una persona que no busca de Dios difícilmente entenderá que hay ciertos limites los cuales no nos conviene superar por el bien de nuestra comunión personal con Dios.

Hay muchos factores que deberíamos evaluar antes de realizar una acción que posiblemente va ofender a Dios, no se trata de ser aburridos o apáticos, pero si de agradar al que agrado merece, esto es a Dios. A lo mejor tu pierdes tu tiempo en tratar de agradar a la gente que te rodea y por mas que lo intentas no lo logras y en tu afán de lograrlo muchas veces le fallas a Dios, olvidándote que hay ciertas acciones que lejos de honrarlo lo deshonran, es ahí en donde tenemos que ser sabios y buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, puesto que las demás cosas nos vendrán por añadidura.

No podemos negar que la mayoría de veces antes de realizar una acción siempre sabemos que es lo correcto y que es lo incorrecto. Recuerda Todos nos es licito, pero también es una medida para ver quienes realmente son fieles a Dios que aun en medio de la libertad de elección siempre eligen el agradar a Dios. Si tu eres uno de ellos te felicito y ten por seguro que hay galardones que te esperan en la eternidad, pero por otra parte eres una persona que se ha olvidado de que no todo te conviene convirtiendo la Libertad de elección que Dios te da en un libertinaje de pecado, es hora de que reconozcas de donde has caído y que regreses a los brazos de aquel que un día te tuvo seguro y con mucho amor, esto es a Jesús quien dio su vida por ti en la cruz del calvario.

1 Corintios 10: 23

“Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica”.

Fuente: destellodesugloria.org

Recoge el manto

2°Reyes 2:1-14 es uno de los pasajes más espectaculares en todo en Antiguo Testamento. Nos cuenta la historia milagrosa del envejecido profeta Elías y su siervo Eliseo. Elías, antes de ser arrebatado por el Señor, lleva a su discípulo a realizar un breve viaje de enseñanza por dos ciudades: Bet-el y Jericó. Luego llegaron a orillas del Jordán. Elías se quitó su manto y golpeó el agua con él. El manto era una prenda ancha, suelta y cómoda o toga. Sobrenaturalmente el agua se partió, y los dos hombres cruzaron sobre un suelo seco.

Elías luego le dijo a Eliseo: “Pide lo que quieras que haga por ti”. El hombre respondió “te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí”. Elías le respondió que si lo viera cuando el Señor lo quitara, su deseo sería cumplido.

Caminando juntos, en un abrir y cerrar de ojos, Elías fue levantado por un carro de fuego. Eliseo, luego de romper en dos partes el manto de Elías se lo puso sobre su espalda. Regresando al Jordán, Eliseo hizo lo mismo que su maestro: Golpeó el agua, estas se abrieron y Eliseo caminó sobre el suelo seco. Así comenzó el propio ministerio.

Sin dudas, Dios quiere hacer mayores cosas con cada nueva generación. Y cada nueva generación tiene que buscar al Señor por sus propias experiencias del Espíritu Santo, y su propia investidura de poder de Él. Es maravilloso leer como Dios abrió el mar Rojo para Moisés pero nosotros queremos experimentar milagros en nuestro propio ministerio.
Y es exactamente lo que el Señor desea para nosotros. El desea ampliar e incrementar nuestra fe para pedir como lo hizo Eliseo. Así como Elías, Jesucristo nos prometió: “Ustedes harán obras aún mayores que los que he realizado yo” (Juan 14:12).

¿Por qué Elías quiso que Eliseo lo acompañara a Bet-el y Jericó? Quería enseñarle lecciones importantes. En primer lugar, Bet-el era una ciudad con una gran herencia espiritual. Jacob había ofrecido su sacrificio allí. Pero con los años se había corrompido. Jeroboam, su rey había levantado un becerro de oro y la gente se había entregado a la idolatría. Mientras caminaban por la calle Elías percibió el celo de Eliseo por lo que veía.

Probablemente Elías le dijo a Eliseo “Quédate a pastorear esta gente. Tienes el llamado, has sido bien entrenado. Tu puedes ayudarlos”. Pero Eliseo sabía que no estaba listo para enfrentar a esa ciudad.

Esta sociedad es peor que cualquiera que Elías o Eliseo jamás enfrentaran. Este tiempo demanda que el pueblo de Dios obtenga una doble porción de su poder y autoridad, para poder alcanzar a esta generación perdida.

Luego fueron a Jericó, que significa “un lugar llamado grato”. Esta ciudad ahora es árida, seca, completamente sin vida. No había árboles, pastos, ni fruta. Todo se había marchitado, porque una corriente de veneno se había infiltrado en el suministro de agua de Jericó.

Jericó representa a una cristiandad muerta. Elías había establecido una escuela de profetas en Jericó. Estos jóvenes eran estudiantes de las escrituras. Era la generación de ministros que serían enviados por toda Judea e Israel para ministrar a la sociedad. Pero no tenían el poder del Espíritu Santo. No conocían a Dios. El próximo día le pedirían a Eliseo dejarlos ir a buscar el cuerpo de Elías. Ellos podían predicar, enseñar pero no habían experimentado el poder de Dios en sí mismos. Una vez más Elías le sugiere quedarse. Pero Eliseo sabía qué sucedería si se quedaba. Iba a vivir de recuerdos de su maestro. Él sabía que no podía impactar a alguien en esa iglesia hasta que él no hubiese recibido su propio toque de Dios.

¿Por qué Elías se empeñó en pasar el río Jordán milagrosamente? El Jordán no era un río profundo y ancho. Pero Elías lo hizo para retar a Eliseo. Fue para demostrarle que cuando comenzara su propio ministerio tendría que predicar lo que Dios hubiera hecho en él personalmente. Elías se iba y Eliseo debía poner su confianza en Dios y experimentar los milagros en su misma vida.

“Pide lo que quieras que haga por ti”. Esta fue la última prueba de Elías. Quería ver como respondería Eliseo. Y su discípulo le contesta: “Tú sabes Elías como está esta sociedad. Tú sabes que voy a necesitar más poder, unción y autoridad que nunca antes. Te pido una doble porción del Espíritu de Dios”, le respondió. “Si me vieres cuando fuese quitado de ti”. Eliseo tenía que saber que el Espíritu Santo no puede hacer una obra especial si nos apoyamos en los recuerdo de nuestros maestros, debía mirar al Señor. Él respondería a su clamor.

Eliseo asumió su responsabilidad de continuar con la obra de Dios para su generación. Y cuando él estaba parado frente al río golpeó las aguas como diciéndole al Señor: “Obra de nuevo, esta vez a través de mí. Ahora hazlo conmigo”.

Hoy el manto de Eliseo está a nuestra disposición ¡Vamos a recogerlo!

Pastor Roberto Vilaseca

Iglesia Cristiana Fuente de Vidawww.fdvjunin.com.ar

Decide

¿Ha notado que algunas de las personas más deprimidas en el mundo son aquellas que no pueden tomar una decisión? Cuando la mente humana tiene duda, el más leve de los impulsos la maneja con mayor facilidad. esto abre la puerta a muchas, muchas decisiones equivocadas. Muchas veces la indecisión hace que todo vaya de mal en peor. La indecisión es mortal. La verdad es que el lugar más peligroso para estar es la mitad de la carretera.

Los creyentes debemos ser los más decididos de todos los individuos. Los lideres critianos deben tener determinaciones, no simples deseos. La Biblia dice en Santiago 1.8: “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”. Una persona indecisa deja que la inestabilidad se introduzcca en todas las áreas de su vida. Si no decidimos lo que es importante es nuestra vida, terminaremos probablemente haciendo lo que es importante para otros. Mientras más grande sea el grado de ilusiones, mayor es el grado de mediocridad. Decirnos, concentrarnos y comprometernos al cumplimiento de un sueño aumenta grandemente nuestra probabilidad de éxito. Esto también cierra la puerta a opciones erróneas.

El desafío para todos nosotros es ser soñadores dedicados, o tal vez sería mejor decir soñadores decididos. Harry Truman dijo una vez: “No se puede contestar a algunas interrogantes, pero se los puede decidir”. Quizás la mayor parte del tiempo no tenemos todos los hechos sobre una situación dada, pero por lo general tenemos todos los hechos para tomar una decisión. La Biblia dice que dejemos que la paz de Dios gobierne nuestros corazones (Colosenses 3.15). Una versión ampliada de la Biblia dice que permitamos que la paz que viene de Cristo actúe como un árbitro en nuestros corazones.

Si usted no está interesado en los asuntos espirituales se encontrará con seguridad actuando contra el cielo. Gracias a Dios servimos a un Señor decidido. Él nos ha dado su paz y su Palabra para que podamos tomar decisiones sabias. No debemos ser la clase de personas que reclaman haber oído algo de Dios esta semana, y algo totalmente opuesto la semana siguiente. Dios no cambia su curso de acción tan rápido. Tampoco le indica a nadie a que actúa en oposición al buen sentido y claro juicios que muestra su Palabra. Sea decidido. Vaya con la paz de Dios y no tenga temor de tomar una decisión. La verdad es que los decididos prevalecen típicamente y llegan hasta la cumbre, porque la mayoría de las personas son indecisas.

Dios desea que seamos decididos en nuestras vidas. Como sus hijos, deberíamos ser como nuestro Padre celestial, con quien “no hay mudanza, ni sombra de variación” (Santiago 1.17). Deberíamos ser personas de grandes determinaciones. Si el diablo controla nuestra voluntad, domina nuestro destino; pero si Dios controla nuestra voluntad, entonces Él dominará nuestro destino.

La decisión es nuestra. Seamos decididos. ¡Tomemos la decisión correcta!

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Extracto del Libro “Un enemigo llamado promedio”, de John Mason.

Decidir y ser constantes

En la pequeña escuelita rural había una vieja estufa de carbón muy anticuada. Un chiquito tenía asignada la tarea de llegar al colegio temprano todos los días para encender el fuego y calentar el aula antes de que llegaran su maestra y sus compañeros.

Una mañana, llegaron y encontraron la escuela envuelta en llamas. Sacaron al niño inconsciente más muerto que vivo del edificio. Tenía quemaduras graves en la mitad inferior de su cuerpo y lo llevaron urgente al hospital del condado.

En su cama, el niño horriblemente quemado y semi inconsciente, oía al médico que hablaba con su madre. Le decía que seguramente su hijo moriría que era lo mejor que podía pasar, en realidad -, pues el fuego había destruido la parte inferior de su cuerpo.
Pero el valiente niño no quería morir. Decidió que sobreviviría.

De alguna manera, para gran sorpresa del médico, sobrevivió.

Una vez superado el peligro de muerte, volvió a oír a su madre y al médico hablando despacito. Dado que el fuego había dañado en gran manera las extremidades inferiores de su cuerpo, le decía el médico a la madre, habría sido mucho mejor que muriera, ya que estaba condenado a ser inválido toda la vida, sin la posibilidad de usar sus piernas.
Una vez más el valiente niño tomó una decisión. No sería un inválido.

Caminaría. Pero desgraciadamente, de la cintura para abajo, no tenía capacidad motriz. Sus delgadas piernas colgaban sin vida.
Finalmente, le dieron de alta.

Todos los días, su madre le masajeaba las piernas, pero no había sensación, ni control, nada.

No obstante, su determinación de caminar era más fuerte que nunca.

Cuando no estaba en la cama, estaba confinado una silla de ruedas.
Una mañana soleada, la madre lo llevó al patio para que tomara aire fresco.

Ese día en lugar de quedarse sentado, se tiró de la silla. Se impulsó sobre el césped arrastrando las piernas.

Llegó hasta el cerco de postes blancos que rodeaba el jardín de su casa. Con gran esfuerzo, se subió al cerco. Allí, poste por poste, empezó a avanzar por el cerco, decidido a caminar.
Empezó a hacer lo mismo todos los días hasta que hizo una pequeña huella junto al cerco. Nada quería más que darle vida a esas dos piernas.

Por fin, gracias a las oraciones fervientes de su madre y sus masajes diarios, su persistencia férrea y su resuelta determinación, desarrolló la capacidad, primero de pararse, luego caminar tambaleándose y finalmente caminar solo y después correr.
Empezó a ir caminando al colegio, después corriendo, por el simple placer de correr. Más adelante, en la universidad, formó parte del equipo de carrera sobre pista.

Y aun después, en el Madison Square Garden, este joven que no tenía esperanzas de sobrevivir, que nunca caminaría, que nunca tendría la posibilidad de correr, este joven determinado, Glenn Cunningham, llegó a ser el atleta estadounidense que ¡corrió el kilómetro más veloz el mundo!

Moraleja:

Haz lo que puedas y Dios hará lo que no puedas.