Dios no ha cambiado

Crisis es una palabra trillada. Significa cambio, transición. El diccionario dice que significa un cambio decisivo.

Pero con todos los cambios que están teniendo lugar en nuestro mundo, algunas cosas no han cambiado. Algunas siguen todavía igual. La Biblia dice: “Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.”

Tengo eso en cuenta en cada país que visitamos, y hasta ahora hemos estado en más de ochenta países predicando el evangelio. Cada vez que me levanto a predicar el evangelio, sé que ciertas cosas no han cambiado.

En primer lugar, no ha cambiado la naturaleza de Dios. Dios todavía es soberano. El diablo sólo puede hacer lo que Dios le permite. Hay un misterio de desobediencia, un misterio de iniquidad que no comprendemos totalmente y que no entenderemos plenamente hasta que estemos delante de Dios. El dijo: “Porque yo Jehová no cambio.” La Biblia dice: “Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que [cambie].” No hay “mudanza, ni sombra de variación” en Dios, dijo Santiago.

Dios es inmutable en su santidad y en su exigencia de santidad e integridad en nuestra vida. “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que es, y el que ha de venir.”

Dios es inmutable en el juicio. El Señor juzgará toda la tierra. “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí , hacedores de maldad.”

Dios lee el corazón. Jesús dijo: “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablan los hombres de ella darán cuenta en el día del juicio.” Considere eso.

Dios es inmutable en su amor. “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Piense en eso. Cristo murió por nosotros mientras éramos pecadores: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado.” Dios es amor; El es inmutable en su amor. Dios dio a su Hijo por nosotros en la cruz y lo resucitó de entre los muertos.

En segundo lugar, no sólo no ha cambiado la naturaleza de Dios, sino que no ha cambiado la Palabra de Dios. En los primeros años de  mi vida tuve algunas dudas sobre la Palabra, pero una noche de 1949 me arrodillé ante un tocón en los bosques cercanos a Forest Home, California, Estados Unidos. Abrí mi Biblia y dije: Oh Dios, hay muchas cosas en este libro que no entiendo, pero lo acepto mediante la fe como tu Palabra infalible desde Génesis hasta Apocalipsis.” Resolví eso, y desde aquel momento en adelante no he tenido nunca ni una sola duda de que esta es la Palabra de Dios. Así que cuando cito la Biblia, cuando la predico, sé qué estoy predicando la verdad de Dios.

Eso le da autoridad al ministerio de uno. No está basado en lo que alguien dice sobre la Biblia. No está basado en algún libro que yo haya leído. Está basado en la fe en Dios. Nadie puede cambiar eso.

En tercer lugar, la naturaleza humana no ha cambiado. Jeremías dijo: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”

La gente trata de descubrir qué para con la raza humana. ¿Qué para con las pandillas de algunas de nuestras ciudades? ¿Qué provoca todos los asesinatos, todos los suicidios y todas las demás cosas terribles de las que leemos todos los días en los periódicos?

El corazón del hombre es hoy como siempre ha sido. El hombre está en rebelión contra Dios y tiene una enfermedad llamada pecado. El pecado está en todos nosotros.

Recuerdo una vez que estaba predicando en África a un grupito de una tribu. Se e dijo que esa tribu no había oído mucho del evangelio, y quise presentar un sencillo mensaje evangélico. Así que prediqué sobre Juan 3:16 de la manera más simple que pude. Tratando de explicar Juan 3:16, empleé todas las ilustraciones en las que pude pensar que harían más claro el mensaje. Varias personas manifestaron que querían recibir a Cristo.

El domingo siguiente iba a predicar en la iglesia parroquial de Great St. Mary en la Universidad de Cambridge en Inglaterra, y pensé: “Voy a hacer una prueba. Voy a predicar en Cambridge el mismo sermón sencillo que prediqué a la tribu africana.” Y así lo hice. Ese domingo muchos de los estudiantes llegaron a conocer a Cristo como Señor y Salvador. Era una simple exposición sobre Juan 3:16. Sí, el corazón humano es igual en todas partes.

En cuarto lugar, el método de salvación no ha cambiado. El mismo mensaje que siempre ha transformado vidas transforma las vidas hoy. Leemos en Hechos 4:12: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombre, en que podamos ser salvos.” No hay otro nombre.

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Ese versículo fue una piedra de tropiezo para mí por mucho tiempo. Pensé que en él alguien estaba diciendo: “Yo soy la personificación de toda verdad: ;a verdad científica, la verdad teológica y la verdad filosófica.” Mediante la fe acepté que El es lo que dice ser: el Camino, la Verdad y la Vida. Y nadie puede ir al Padre si no es por medio de Jesucristo.

Quizás usted tenga un pecado que necesita confesar. Tal vez necesita recibir a Jesucristo en su corazón como su Señor y Salvador. Pudiera ser que necesite estar dispuesto a renunciar a algo que Dios ha señalado y sobre el que ha dicho: “Si quieres tener plena comunión conmigo, eso tiene que desaparecer.”

¡Dios no ha cambiado!

Fuente: Billy Graham

La vasija de Misericordia

El maestro estaba buscando una vasija para usar. En el estante había muchas- ¿Cuál escogería?

Llévame, gritó la dorada. “Soy brillante, tengo un gran valor y todo lo que hago, lo hago bien; mi belleza y mi brillo sobrepasa al resto y para alguien como tú, Maestro, el oro sería lo mejor”.

El maestro pasó sin pronunciar palabra; él vio una plateada, angosta y alta; “ Yo te sirvo amado Maestro, vertería tu vino y estaría en tu mesa cada vez que comieras; mis líneas son agraciadas y mis esculturas son originales, y la plata te alabaría para siempre”.

Sin prestar atención el Maestro camino hacia la de bronce, era superficial, con una boca ancha y brillaba como un espejo: “ Aquí.. Aquí” grito la vasija. “Se que te seré útil, colócame en tu mesa donde todos me vean”. “Mírame” gritó una copa de cristal muy limpia. “Mi transparencia muestra mi contenido claramente, soy frágil y te serviré con orgullo y se con seguridad que seré feliz de morar en tu casa”.

Vino el maestro seguidamente hacia la vasija de madera, sólidamente pulida y tallada: “Me puedes usar Maestro amado, pero úsame para las frutas dulces y no para el insípido pan”

Luego el Maestro miró hacia abajo y fijó sus ojos en una vasija de barro, vacía, quebrantada y destruida, ninguna esperanza tenía la vasija de que el Maestro la pudiera escoger para depurarla y volverla a formar, para llenarla y usarla.

Ah, esta es la vasija que he deseado encontrar, la restauraré y la usaré, la haré toda mía”. “No necesito la vasija que se enorgullezca de si misma, ni la que se luzca en el estante, ni la de boca ancha, ruidosa y superficial, ni la que demuestre su contenido con orgullo, ni la que piensa que todo lo puede hacer correctamente, pero si esta sencilla llena de mi fuerza y de mi poder” Cuidadosamente el Maestro levantó la vasija de barro; la restauró y purificó y la llenó en ese día, Le habló tiernamente diciéndole: “Tienes mucho que hacer solamente viértete en otros como yo me he vertido en ti”.

Y mientras leía y meditaba en estas palabras recordé que soy simplemente una vasija que por misericordia Dios me ha llenado. Hoy, por lo tanto no debo olvidar que sigo siendo la vasija de misericordia para que el orgullo no se eleve por encima de mi corazón y termine perdiendo fácilmente lo que por misericordia he recibido. “ Señor. Para mostrar tu amor y tu misericordia, un día tomaste mi vida quebrantada, inútil, destruida y tristemente deshecha, pero en tus manos toda mi existencia cambio.

Hoy soy lo que soy, solo por misericordia. Ayúdame en este día a no creerme la vasija de cristal, de oro o de plata, mas recordar en mi diario caminar que soy simplemente una vasija quebrantada, más en tus manos restaurada.

Romanos 9:22-23 .-“ Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria”.

Fuente: Serafin Contreras. Devocional En Lugares de Delicados Pastos

Amigo de Dios

“La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas”, dijo Aristóteles. Una definición exacta de la unidad y la identidad que uno hace con sus amigos, para bien, o para mal. Las amistades son poderosas, moldean tu identidad y determinan quien eres. Quienes comparten tu círculo más íntimo, quienes conocen tu mundo interior, se transforman en compañeros de la vida. Los buenos amigos te enriquecen, te desafían y te completan.

¿Qué podríamos decir, entonces, de los que podemos llegar a ser amigos de Dios? Dijo Job: “Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien” (Job 22:21) Si, ¡Dios quiere que seamos sus amigos! Sus aliados, sus compañeros, sus íntimos, quienes compartan son él intereses en común, quienes pasen tiempos juntos disfrutándose mutuamente, quienes se alegren con las victorias y se enfrenten unidos a las amenazas.

Hubo un hombre que tuvo el honor de que Dios mismo lo llamara su amigo. Este hombre fue Abraham y el apóstol Santiago lo dice así: “Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios”. Abraham se ganó el corazón de Dios, lo conquistó con una virtud que siempre ha robado su corazón: La fe. Abraham creyó en Dios, y se transformó en su amigo. Una amistad tal que, Dios le confió sus planes, sus proyectos y sus aspiraciones, y Abraham le creyó. Y como en toda amistad, Dios y Abraham fueron un alma.

El Señor Jesús vino a esta a ofrecer la amistad de Dios con los hombres. Por mucho tiempo fuimos enemigos de Dios, pero Él tomó la iniciativa en venir a ofrecernos el perdón y la reconciliación. Dijo Jesús: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13) Y su muerte en la cruz fue la expresión más cabal de propuesta de amistad de parte de Dios ¿Quién puede resistirse a semejante expresión de amor?

Y qué interesante, dice la Biblia que quien se une al Señor, un espíritu es con él, como en una amistad real. Ahora si bien la propuesta de amistad de Dios es por pura iniciativa de su noble corazón, nuestra respuesta a su amistad tiene una condición: “Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando” (Juan 15:14).-

Nadie puede atribuirse ser amigo de Dios y vivir indiferente a su voluntad. Nadie puede llamarse cristiano y no tener en cuenta lo que Cristo quiere para sus vidas, como ninguno puede atribuirse ser amigo tuyo si no comparte tus mismos intereses y no le importa qué es lo que te agrada o te molesta.

El apóstol Santiago habla mucho acerca de cuidar la amistad del Señor apartándonos para él, sabiendo que el Espíritu que mora en nosotros nos anhela celosamente“¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4) Lejos de ser como nosotros, que relativizamos casi todo, y nuestra palabra vale poco.Nosotros, que un día juramos dar la vida por alguien y otro día le damos la espalda, Dios es muy claro en su concepto de amistad, de fidelidad.

Él dice: O estás conmigo, o estás contra mí. O eres mi amigo, o eres mi enemigo. O amas la luz, o vives en tinieblas. O frío, o caliente. No hay término medio, mucho menos en cuanto a la convivencia con el pecado y el amor a un mundo que está bajo el gobierno del diablo. No se trata de practicar una religión, no es cuestión de asistir o no a una reunión de domingo, es una actitud de corazón y una resuelta decisión de apartar nuestra mirada a las cosas de este mundo para ponerlas en el cielo.

El privilegio más grande de ser amigo de Dios es que Él mismo se comprometió a compartirnos sus secretos más íntimos. “Ya no os llamaré siervos –dijo Jesús- porque el siervo no sabe lo que hace su señor, pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os la he dado a conocer” (Juan 15:15)

Dios no ocultó sus planes a su amigo Abraham, Jesús llamó amigos a sus discípulos y les compartió todas las cosas que oyó del Padre. Y nos envió al Espíritu de verdad para que nos recordara y guiara en todas las cosas que nos compartió.

¡Aleluya! Si eres amigo de Dios prepárate para conocer más y más de su revelación que te hará un hombre sabio y entendido en las cosas de Dios.

La amistad que nos concedió nuestro Señor nos habla de la disposición y amor que debemos tener a todos nuestros semejantes sin distinción. El rompió las barreras que nos separaban. Ya no hay gentil, ni judío. No hay mejores ni peores. Cristo también venció a la discriminación y extendió las promesas de bien para todos los hombres de la tierra, sin distinción de raza, color o lengua.

Atrévete a generar lazos de amistad con aquellos que son diferentes, que tal vez piensen distinto en muchas cosas, que tengan otro enfoque, otros criterios, otras costumbres pero que los une un mismo amor por el Señor. Aprendamos de Jesús que comió con pecadores, de Felipe, que no se avergonzó en ir a Samaria, de Pedro, que rompió con sus prejuicios al entrar a la casa de Cornelio, y de Pablo, que sacrificó su prestigio de pureza judía para llevar el evangelio a los distintos. Aprendamos de miles de misioneros que dejaron su seguridad, su mundo, para llevar la Palabra donde había necesidad.

Quien tiene a Dios de amigo, ama, y no hay diferencias ni distancia que pueda detenerlo para expresar el amor y la amistad del Señor.

Fuente: Pastor Roberto Vilaseca. Iglesia Cristiana Fuente de Vida

¡Despierta Iglesia!

La trompeta de Dios está sonando, el rugir del León de Judá se escucha en toda la tierra reclamando: ¡Despierta! ¡Despierta iglesia porque ésta es tu hora!

Los ojos de los discípulos que acompañaron a Jesús a orar al monte de los olivos aquella tremenda noche estaban cargados de sueño. Era la hora más grave, el tiempo más oscuro, pero aquellos hombres no pudieron acompañar su maestro en la vigilia. No discernieron lo que vendría y dejaron solo al Señor, primero en su clamor y después en la dolor.

Nunca las palabras del profeta Isaías en el capítulo 52 fueron más actuales y vigentes. Hay un llamado del Espíritu para que comprendamos el tiempo kairos que nos toca vivir y el protagonismo que la iglesia debe alcanzar. En estos días de crisis de postulados, de utopías y
de liderazgo, es la mejor oportunidad para que la iglesia se levante y se posicione como la luz que las naciones deben mirar.

La iglesia está siendo llamada a dejar atrás temores, complejos, distracciones y disensiones para despertar a su origen, a su misión redentora y a su destino de gloria. Estamos siendo llamados a volver a la fuente de poder, a la intimidad con el amado, al aposento alto para ser nuevamente investidos de la unción fresca y poderosa de su Espíritu.

“vístete de poder, oh Sion; vístete tu ropa hermosa, oh Jerusalén, ciudad santa…”, dice el Señor. Dios nos está llevando a cambiar nuestro ropaje contaminado con idolatría, superficialidad y mundanalidad para vestirnos con vestidos de santidad y de justicia. La Novia debe guardar sus ropas porque el Amado se aproxima y porque todo los hombres deben contemplar la hermosura de su aspecto: Una iglesia ¡Una! ¡Santa, poderosa, llena de amor, de sabiduría y de autoridad!

No pongas tu mirada en la dimensión de tu templo, o en las limitaciones de tu ministerio, o en la pequeñez de tu congregación. Levanta la mirada porque Dios tiene mucho pueblo. Hay santos que no han doblan sus rodillas en los altares de este mundo aún fuera de las iglesias, y hay otros como tu que tienen celo de Dios y aman su Palabra.

Es el tiempo de la unidad, de superar viejas diferentes, dejar atrás nuestras miserias y mirar los desafíos que tenemos por delante con visión de reino.

“Sacúdete del polvo; levántate y siéntate. Jerusalén; suelta las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sion”. Nos toca sacudirnos el polvo de la pasividad y de una mirada periférica, resignada e impotente de lo que acontece ¿No hemos recibido acaso autoridad para cambiar las cosas? ¿No hemos aprendido de nuestros padres apostólicos a levantarnos contra toda adversidad?

Levantémonos a tomar el protagonismo que Dios nos demanda de ser luz y sal, levantémonos con las armas espirituales que se nos ha concedido para tomar dominio de las potestades que asolan nuestra tierra. Pero, además de levantarnos de nuestro letargo, debemos sentarnos en los lugares celestiales con Cristo. Con una conciencia renovada de la autoridad que se nos ha delegado, y el poder que opera en la Palabra, recuperemos la unción profética para proclamar las verdades del Reino.

¿Cuáles son las ataduras que nos hemos permitido? ¿Celos, contiendas, vanidades denominacionales, rencores de heridas no perdonadas? ¿Una vida religiosa legalista que nos ha robado la libertad de disfrutar la vida cristiana en comunión con nuestros hermanos? Dios nos reclama madurez, honor, visión espiritual, amor y humildad, misericordia y generosidad para poder reconocernos y valorarnos como iglesia de Cristo.

Y si no hablamos en esta hora, las piedras lo harán. Isaías proclama “Cuan hermosos son los pies” del que anuncia la paz, del que lleva buenas nuevas, publica salvación y declara que Jesucristo es el Señor ¡Iglesia, sal a la calle y anuncia las buenas nuevas del evangelio, sal a llevar redención y libertad a los cautivos y a establecer el gobierno del reino! Es hora de que Satanás y sus demonios se sientan sitiados, limitados, atados y el evangelio se predique con libertar sobre toda carne.

“Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquél día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente”, declara Dios por Isaías. Jesucristo prometió lo mismo con otras palabras: “Yo pondré palabras en su boca, las señales les seguirán, yo estaré con ustedes…” ¡Tenemos garantizado el respaldo de Dios!

Como resultado de nuestra obediencia al llamado del Señor “Jehová desnudará su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación del Dios nuestro” (Is. 52:10).

Fuente: Pastor Roberto Vilaseca. Iglesia Cristiana Fuente de Vid
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¡Dios tiene Fe en los Hombres!

Siempre escuchamos acerca de que debemos tener fe en Dios, pero aquí descubrimos que Dios también tiene fe en nosotros. En cierta ocasión en que era más joven, visité con mi familia la región alrededor de las Cataratas del Niágara. Allí escuché una ilustración sobre la fe, que ha llegado a ser una de mis favoritas.

Es la historia verídica de un equilibrista que anunció que cruzaría las cataratas caminando sobre un alambre. El día para que se realizara la hazaña llegó. Una apretada multitud se agolpaba tanto del lado canadiense como del estadounidense. Ahí estaba el alambre tendido y estirado sobre las cataratas.

De pie en el lado de Estados Unidos, el hombre gritó a la multitud:
– ¿Cuántos de ustedes creen que puedo cruzar las cataratas sosteniendo solo esta pértiga para balancearme?

Nadie respondió.

Se subió al alambre y empezó a caminar hasta el otro lado. Cuando llegó al lado canadiense, la gente gritó entusiasmada, quizá de alivio.

– ¿Alguien aquí cree que puedo hacerlo de nuevo? –preguntó a los canadienses.

Habiendo visto que lo había hecho, muchos de ellos alzaron una mano y dieron gritos de asentimiento.

Entonces volvió a preguntar:

– ¿Cuántos creen que puedo hacerlo sosteniendo esta silla?

Levantó en alto una silla, y unos pocos alzaron una mano y asintieron de viva voz.

De nuevo, cruzó el profundo barranco con su impresionante masa de agua. Los que estaban del lado estadounidense gritaron, silbaron y aplaudieron estruendosamente. Cuando el ruido se hubo aquietado, el hombre preguntó: – ¿Cuántos creen que puedo cruzar de nuevo, ahora con una carretilla?

Esta vez la mayor parte de la gente alzó sus manos y asintió con gritos estridentes.

– Muy bien –dijo el equilibrista– ¿quién será el primero en sentarse en la carretilla?

Nadie levantó una mano. Una cosa era aplaudir a alguien que arriesgaba su propia vida, y otra muy diferente sentarse uno en aquella carretilla. Aplaudir era un acto de creer, meterse en la carretilla era un acto de fe.

El entusiasmo es una emoción; el optimismo es una actitud. La fe es una sustancia.

¿Hasta dónde es fuerte su fe? Asistir a la iglesia, cantar himnos y leer un salmo cuando todo está saliendo bien y todos lo están haciendo es una cosa; pero, ¿qué pasa cuando su carácter es probado hasta su misma esencia?
Fortalezca su fe ahora, no cuando la necesite fuerte. Prepárese para el tiempo de la prueba. Esto es como un seguro de salud: usted no compra un seguro después que ha caído enfermo, sino que lo compra cuando está bien de salud. Ahora es el tiempo. Transforme su creencia en fe, póngala en práctica.

La vida de devoción a sus creencias preparó a Daniel para el foso de los leones. Los tres jóvenes hebreos jamás habrían tenido la actitud que tuvieron sin haber estado profundamente arraigados por fe en La Palabra de Dios. Nosotros no sabemos cuán fuerte es nuestra fe hasta que seamos probados. Dios nos examina, nos prueba; nos prepara para tener éxito, no para ser derrotados.

Por importante que sea tener fe en Dios, hay un elemente de fe aun mayor: ¡Dios tiene fe en los hombres!

Nunca voy a olvidar una historia que oí hace algunos años, relacionada con la fe de Dios. Me la contó W. T. Gaston, quien era joven y dirigente en el avivamiento de aquellos días, y como tal, fue testigo ocular del suceso.

En aquel tiempo los grupos evangelísticos pietistas tenían la costumbre de que sus reuniones fueran enramadas hechas ex profeso. Se clavaban palos en la tierra, luego se tiraban alambres de un palo a otro para formar una red sobre la cual se ponían ramas que daban sombra durante el día, y cubrían del rocío durante la noche. Se clavaban tablas para sentarse al descampado y los adoradores se reunían mañana, tarde y noche. No era extraño para ellos llevar pequeñas tiendas de campaña para protegerse, y catres para dormir y poder permanecer allí hasta la hora que quisieran en cultos de oración.

En una de tales reuniones, uno de los dirigentes fue a su cama a descansar. Había estado ayunando durante diez días, y en el sopor provocado por el calor tuvo una visión.

En ella estaba de pie en el Monte de los Olivos, detrás de una gran multitud. Apenas podía ver por sobre las cabezas de la gente. Reinaba una total quietud, tan completa que ni siquiera se oía el ruido de los pies al caminar. De pronto vio la cabeza de un hombre que se destacaba por sobre la multitud. Luego vio los hombros del hombre, y finalmente el torso, y el hombre empezó a elevarse en el aire. Pasmado, siguió mirando hasta que Jesús desapareció tras una pequeña nube.

En visión estaba viendo la ascensión de Cristo.

De repente fue transportado a un lugar celestial donde vio a ángeles que venían al encuentro del Hijo de Dios. A medida que los ángeles se acercaban, oyó a uno preguntar:

– Maestro, ¿cómo van las cosas por la Tierra?
– Los hombres se salvarán –fue la respuesta.

Jesús entonces alzó sus manos, y los ángeles vieron las cicatrices en sus manos, pies y costado.

Debido a que los ángeles son espíritus ministradores, preguntaron otra vez:
– ¿Pero cómo sabrán los hombres que pueden ser salvos?

– Yo he comisionado a mis discípulos para que prediquen las buenas nuevas en todo el mundo –fue la respuesta.

Los ángeles se regocijaron, pero todavía un poco preocupados, volvieron a preguntar:
– ¿Pero qué pasará si no lo hacen?

– No tengo otro plan –fue la simple respuesta de Jesús.

Aquella era una visión, no palabra santa. Fue la experiencia de alguien en la intensidad del ayuno. Pero fíjese en lo que se dijo: Dios puso su fe en la humanidad. ¡Dios ha confiado en usted!

Fuente: Edwin Louis Cole.-  avanzapormas.com

La perseverancia vale la pena

El futuro de Dave Dawson se veía oscuro en 1974. Basados en pruebas, sus maestros de noveno grado le habían clasificado como retrasado mental. “Mi expectativa vocacional era la de llegar a ser un empaquetador de supermercado”, decía Dawson. De hecho, tomó clases para aprender cómo empaquetar los alimentos adecuadamente. Pero hoy es el orgulloso dueño de un título de Doctor en Filosofía de la Escuela de Educación de la Universidad de Iowa.

Dawson recuerda su continua frustración con la escuela. “Fracasaba hiciese lo que hiciese, sin importar cuán duro estudiase”. Para agregar sal a la herida, los oficiales escolares exhibían los nombres de los estudiantes reprobados y sus resultados académicos en el tablero de anuncios para que todos lo viesen. Dawson aparecía con frecuencia. Su frustración desencadenó en problemas de conducta. Al no poder tener éxito académicamente como sus compañeros de clase, Dawson optó por una actitud opuesta.

“Me ponía de pie y aplaudía cuando obtenía la calificación más baja de la clase”, decía.

Un psiquiatra finalmente diagnosticó una limitación en el aprendizaje. Fue matriculado en una clase de personas iguales a mí en el colegio. “Por primera vez estaba con gente parecida a mí. Y por primera vez, yo no era –y la única manera en que puedo frasear esto, y odio esta palabra– el más tonto”.

Sus padres pagaron tutores para ayudarle. Una academia de verano para chicos con problemas de aprendizaje le ayudó a aprender a leer –un poquito.

Dawson se ofreció como voluntario para usar cualquier cualquier herramienta o técnica que pudiese ayudar. “Estuve en todo experimento en el que pude estar”, nos dice. Para el décimo grado, ya estaba tomando varias clases regulares. Para el décimoprimero, estaba matriculado solo en clases regulares. Decidió ir a la universidad. Probó varias. Frustrado, las abandonó todas; pero nunca se rindió.

Eventualmente, tras años de luchas y frustración, Dawson obtuvo un grado en Psicología, especializándose en Rehabilitación. Obtuvo su Maestría y, recientemente, su Doctorado en Filosofía en la Universidad de Iowa.

El camino de quien debería ser un empaquetador de comida al doctorado no fue fácil. Con la ayuda de tecnologías de apoyo, incluyendo digitalizadores que leen en voz alta, lo logró y llegó a ser un promotor.

Dawson convenció a la universidad de que le diese $5,000 para comprar más equipo para los estudiantes con deficiencias, e instruir a los maestros sobre las tecnologías de punta. Su promoción perseverante le logró los fondos y creó el Centro para Tecnología de Apoyo y Recursos Educacionales de Iowa, donde es ahora su director.

De vez en cuando su hijo de tres años tiene que corregirlo cuando le lee un cuento a la hora de dormir. Pero si sus luchas han demostrado algo es que la perseverancia vale la pena. “Si yo puedo hacer esto, todos pueden”, dijo. “Si anhela su sueño lo suficiente, insista. Puede pasar”.

Fuente: www.AsAManThinketh.net.- Copyright Bill Asenjo, PhD CRC

El poder de la Fe

Una señora muy pobre telefoneó para un programa Cristiano de radio pidiendo ayuda pues no tenía nada que comer.

Un brujo del mal que por casualidad oía el programa consiguió su dirección, llamó a sus secretarios y ordenó que compraran  alimentos y los llevaran hacia la mujer, con la siguiente instrucción: Cuando ella pregunte quien mandó estos alimentos, respondan que fue el DIABLO…

Cuando llegaron a la casa, la mujer los recibió con alegría y fue inmediatamente guardando los alimentos que le llevaron los secretarios del brujo.

Al ver que ella no preguntaba nada, ellos le preguntaron: ¿Señora, no quiere saber quién le envió estas cosas? La mujer, en la simplicidad de la fe, respondió: No, hijito… No es preciso… Cuando Dios manda, hasta el diablo obedece!

Porque de él. y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la Gloria por los siglos. Amén. “ (Romanos 11:36)

Muchas veces cuando elevamos una oración a Dios no vemos de inmediato los resultados. Dios tiene muchas maneras de hablarnos. Y como Él hace lo que quiere y como quiere, la respuesta puede ser si, no o solo un silencio. Cualquiera de ellos es válido como respuesta.

Lo que no debemos aceptar es que nuestra fe limite la respuesta de Dios. Su palabra dice que sin fe es imposible agradar a Dios y esto nos marca lo que Dios espera de nosotros.

Que nuestra oración sea elevada al Padre con FE, creyendo en lo que estamos pidiendo y que Dios sabe lo mejor para cada uno de nosotros.

Dios los bendiga

 

Con amor eterno

Puede que tú no me conozcas pero Yo conozco todo sobre ti. Yo sé cuando te sientas y cuando te levantas. Todos tus caminos me son conocidos. Aun todos los cabellos de tu cabeza están contados. Porque tú has sido hecho (a) a mi imagen.

En mi tú vives, te mueves y eres porque tú eres mi descendencia. Te conocí aun antes de que fueres concebido. Yo te escogí cuando planeé la creación. Tú no fuiste un error. Porque todos tus días están escritos en mi libro, Yo he determinado el tiempo exacto de tu nacimiento. Yo te formé en el vientre de tu madre. Yo te saqué del vientre de tu madre el día en que naciste.

Yo he sido mal representado por aquellos que no me conocen. Yo no estoy enojado ni distante. Soy la manifestación perfecta del amor y es mi deseo gastar mi amor en ti simplemente porque tú eres mi hijo y Yo tu padre. Te ofrezco mucho más que tu padre terrenal podría darte.

Porque Yo soy el Padre perfecto. Cada dádiva que tú recibes viene de mis manos. Porque Yo soy tu proveedor quien suple tus necesidades. El plan que tengo para tu futuro está siempre lleno de esperanza. Porque Yo te amo con amor eterno. Mis pensamientos sobre ti son incontables como la arena en la orilla del mar. Me regocijo sobre ti con cánticos. Yo nunca pararé de serte fiel. Porque tú eres mi tesoro más precioso.

Yo deseo afirmarte dándote todo mi corazón y toda mi alma. Y Yo quiero mostrarte cosas grandes y maravillosas. Si me buscas con todo tu corazón me encontrarás. Deléitate en mi y te concederé las peticiones de tu corazón. Porque Yo soy el que produce tus deseos. Yo puedo hacer por ti mucho más de lo que tú podrías imaginar. Porque Yo soy tu mayor alentador. Yo también soy el Padre que te consuela durante todos tus problemas. Cuando tu corazón está quebrantado Yo estoy cerca a ti. Así como el pastor carga un cordero Yo te cargo a ti cerca de mi corazón.

Un día Yo te enjugaré cada lágrima de tus ojos y quitaré todo el dolor que hayas sufrido en esta tierra. Yo soy tu Padre y te he amado como a mi hijo Jesús. Porque en Jesús mi amor hacia a ti ha sido revelado. Es la representación exacta de lo que Yo soy. Él ha venido a demostrar que Yo estoy contigo no contra ti. Y también a decirte que yo no estaré contando tus pecados porque Jesús murió para que tú y yo pudiéramos ser reconciliados.

Su muerte ha sido la máxima expresión de mi amor hacia a ti. Por mi amor hacia a ti haré cualquier cosa que gane tu amor. Si tú recibes el regalo de mi hijo Jesús tú me recibes a Mí.

Y ninguna cosa te podrá a ti separar otra vez de mi amor. Vuelve a casa y participa de la mayor fiesta celestial que nunca has visto. Yo siempre he sido tu Padre y por siempre seré Padre. Hija mía, hijo mío; te he amado con amor eterno; lo he dado todo por ti. Todavía estoy tocando la puerta de tu corazón. Si abre tu corazón entraré, pues estoy esperando por ti. Con amor eterno tu Padre celestial.

Fuente: www.ministeriosdesanidad.org

El que ríe último ríe mejor

A veces pensamos que todo lo malo que nos sucede nunca tendrá fin, que la aflicción durará para siempre, que los problemas son laberintos sin salida e incluso, tememos que esa enfermedad termine por matarnos…

HOY traigo buenas noticias para ti, son tan buenas noticias que volverá a dibujarse una sonrisa en tu rostro.

En el plan que Dios tiene para ti hay un final para la aflicción porque el plan de Dios es PERFECTO y Él ya tiene todo PREPARADO para la celebración de tu victoria.

“Sabemos que Dios va preparando todo para el bien de los que lo aman, es decir, de los que Él ha llamado de acuerdo con su plan” (Romanos 8:28 TLAD)

Así que la próxima vez que venga a tu mente cualquiera de estos pensamientos: - Esto no me puede suceder a mí… - Todo me está yendo mal… - ¿Por quéeeeeee, Dios, por quéeeeeeee? - Tierra trágame… Repetirás conmigo: “Él tiene un plan para mi bien… No me voy quejar, voy a alabarlo porque el que ríe al último, ríe mejor”.

“Así es, el Señor está de mi parte; Él me ayudará; miraré triunfante a los que me odian” (Salmos 118:7 NTV)

Las luchas solo te han hecho más fuerte, los fracasos te han enseñado cómo no volver a cometer el mismo error y las cicatrices que ahora ves son marcas de la victoria que viene a tu encuentro.

Siento tan fuerte a Dios diciéndonos: “Recogerás en viñas que no sembraste, heredarás aquello por lo que siempre oraste, abrazarás tus sueños porque el Dios que te lo ha prometido, NO MIENTE”.
Él dice “Cuando pases por aguas profundas, yo estaré contigo. Cuando pases por ríos de dificultad, no te ahogarás. Cuando pases por el fuego de la opresión, no te quemarás; las llamas no te consumirán” (Isaías 43:1-2)

Estás blindado, mi amigo, a prueba de fuego… Aún sin saber nadar, por más altas que se levanten las olas y traten de hundirte, si tu Dios tiene un plan ni el 007 ni nada ni nadie podrán pararlo. Dios mismo hoy le dice a tu enemigo: “… jamás tendrás éxito con tus planes contra él. Será tu ruina seguir oponiéndote a él” (Ester 6:13b NTV)

Así que, la próxima vez que despiertes y pongas tus pies en el suelo, tu enemigo va a comenzar a temblar y a creer que su pesadilla acaba de despertar pues por más que intente hacerte caer, hacerte pisar el palito… ¡No lo logrará! Podrá ponerse rojo de la envidia pero como Dios ya tiene un plan contigo… el que ríe al último, ríe mejor.

Recuerda que todo está dentro del plan de Dios. No te quejes, no frunzas el ceño pues aun las tormentas de la vida, para los hijos de Dios, traen lluvia de bendiciones.

Fuente: Wenddy Neciosup. www.wenddyneciosup.com

El principio de la sabiduría

La sabiduría ha sido un tema de discusión recurrente en toda la historia de la humanidad. La búsqueda de la verdad marca nuestra existencia como seres humanos y demuestra nuestra diferencia frente a las demás cosas creadas.

Nuestro raciocinio y curiosidad, además del profundo vacío existencial que habita (o habitaba) en nuestro corazón por conocer la razón de nuestra existencia; nos lleva a preguntarnos acerca de la razón de ser de las cosas, la existencia, la esencia, el origen, el futuro y muchas otras dudas que han forjado variedad de escuelas filosóficas, culturas y religiones en todas las partes del mundo y en todas las épocas de la historia.

No encuentro una mejor definición de sabiduría que la búsqueda de la verdad. Los niños retratan muy claramente el deseo humano por adquirir nuevos conocimientos. Un niño, constantemente, pregunta a sus padres la razón de ser de las cosas que ve, se asombra con la naturaleza e indaga, constantemente, todo lo que lo rodea.

El asombro y la curiosidad (entendida como la búsqueda de una respuesta a una pregunta) son parte de nuestra naturaleza humana; sin embargo, cuando crecemos el asombro se va evaporando y es reemplazado por la monotonía y la costumbre, y, por consecuencia, la curiosidad también muere, y con ella la sabiduría.

La sabiduría muere de diversas maneras: Cuando nos acostumbramos a la vida (es decir, cuando la vida se vuelve algo rutinario y monótono), cuando reemplazamos la búsqueda de la verdad por el orgullo y la falsedad, cuando preferimos la mentira a la verdad, porque es más cómoda; entre otras circunstancias que asesinan la sabiduría; me gustaría añadir otra, la religiosidad (es decir, vivir de tradiciones y no de convicciones).

Para empezar a recorrer el camino de la sabiduría debemos entender su principio. Haciendo alusión a una historia de Jesús, le pido que imagine a un hombre necio que construye su casa sobre la arena y a uno prudente que la construye sobre la roca; la arena es endeble, por tanto la casa que estaba sobre la arena se cayó; pero la roca es firme, por tanto la casa que estaba sobre la roca permaneció. Si empiezas a construir tu vida basada en el principio de la sabiduría erróneo, te va a ir muy mal; pero si la empiezas a construirla basada en el principio correcto de la sabiduría, tendrás una vida próspera y bienaventurada.

La sabiduría es el arte de saber vivir. Ahora quisiera llamar su atención respecto a algunos elementos que la palabra de Dios nos muestra respecto a la sabiduría:

1. “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;…”

¿Quieres encontrar la verdad? ¿Quieres vivir una vida próspera y bienaventurada? Comienza por reconocer la soberanía de Dios.
El temor de Jehová se refiere al reconocimiento de su gloria y de su soberanía; se refiere a reconocer que nosotros solo somos humanos pero que Él es Dios eterno y, por tanto, su gloria es eterna y estamos sometidos a toda palabra que sale de su boca, pues todo lo que sale de su boca es la verdad.

Todo aquél que sirve a otro dios fuera del Dios vivo está desenfocado y no tiene sabiduría en su corazón, sino que se ha apartado de la verdad. Vivimos en un mundo donde los hombres se creen dioses y piensan en su corazón que no hay Dios; paradójicamente, a esta sociedad se le ha llamado “la sociedad del conocimiento” pero en realidad cada vez la humanidad es más (si permiten la expresión) estúpida y se aleja más de la verdad, prefiriendo vivir una mentira cómoda que nos llevará a ser como Sodoma y Gomorra (si no es que ya lo somos).

El orgullo de sus corazones los ha cegado, creen que pueden vivir sin Dios e ignoran la grandeza de sus obras. Viven una vida miserable e intentan construir su propia torre de babel que llegue hasta el cielo; pero se darán cuenta que solo son creación y que no hay nadie que pueda hacer frente al Dios vivo.

Permítanme decirles que entre más pronto lo reconozcamos será mejor para nosotros. Él es Dios, Él es el que manda, Su reino se expande hasta más allá de los límites del universo; su nombre es Jehová, Él es el único Dios verdadero y su gloria llena toda su creación. Si sabemos esto, somos bienaventurados y la luz de la verdad y la sabiduría alumbra en nuestro corazón; pero si preferimos ignorar la majestuosidad de Jehová no somos más que tontos creyéndose sabios. EL PRINCIPIO DE LA SABIDURÍA ES RECONOCER LA SOBERANÍA DE JEHOVÁ.

2. “Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos;…”

Nuestros padres establecían reglas que eran incómodas para nosotros, pero que eran para nuestro beneficio; y sabíamos muy bien que si desobedecíamos esas reglas nos iba a ir muy mal. Lo mismo pasa con Dios, Él es nuestro padre y nos dejó normas que debemos seguir. Si, humildemente, nos sometemos a su Señorío y obedecemos sus reglas nos va a ir muy bien en la vida; pero si, orgullosamente, nos desviamos para vivir una vida sin reglas y sin consejo nos va a ir muy mal en la vida. He ahí la diferencia entre un sabio y un necio, no es que uno sabe más que otro, es que uno obedece el consejo y el otro no.

3. “Su loor permanece para siempre.”

La gloria de nuestro Dios es eterna, ante su presencia el cielo y la tierra tiemblan, por su palabra fueron creadas todas las cosas. ¡Cuán grande es su poder! ¡Cuán grandes son sus obras! El mar huye ante Él y las montañas saltan al verlo, los cielos se estremecen y la creación a su voz obedece. Reconocer su majestuosidad y poder es el principio de la sabiduría.

Quisiera, por último, hacerles entender que Dios es nuestro Papá, y Él nos ordena hacernos como niños. Hacernos como niños significa volver nuestros corazones a la obediencia, la pureza y la confianza. La obediencia a sus mandamientos y estatutos, la pureza y la sinceridad de poder ser nosotros mismos ante Dios, sin apariencias ni engaños; y la confianza de saber que tenemos un Padre Celestial que nos cuida y nos ama.

Volvamos nuestro corazón a Dios y busquemos, diligentemente y como niños, la verdad que viene de su palabra. Asombrémonos con las obras de sus manos, gocémonos en su salvación y en su amor, Amémoslo con todo el corazón y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Solamente Él es capaz de saciar por completo el hambre de significado que existe en el corazón del hombre. Solamente Él puede restituir nuestra vida al plan original para el cual fuimos creados, llenándonos de propósito y plenitud de vida en Cristo Jesús.

Fuente:  Juan Felipe Caro Valencia. Escrito para www.destellodesugloria.org