“Cómo conocer la voluntad de Dios” (segunda parte)

En la pasada edición comentamos tres lecciones importantísimas a la hora de movernos hacia el conocimiento de la voluntad de Dios. Las describo nuevamente:

1. Si quieres conocer la voluntad de Dios, es para someterte a ella.
2. Si quieres conocer la voluntad de Dios, comienza conociendo la Biblia.
3. Si quieres conocer la voluntad de Dios, no pierdas de vista que se trata de conocerlo a Él y no de obtener respuestas para ti.

Tener preguntas no es ni malo ni abusivo ni desafiante. ¡Es parte normal de la vida! Dios nos creó con la capacidad de pensar críticamente y ante todo, nos ha dado la libertad de acercarnos a Él para exponer nuestras inquietudes. Esto implica desarrollar un hábito de comunicación constante con Él para solicitar su sabiduría para la vida (Santiago 1:5). Esta era la oración de Pablo por los cristianos en Colosas (Colosenses 1:10).

Cuarta lección: si quieres conocer la voluntad de Dios, acostúmbrate a orar.

En medio de la turbulencia que podríamos estar atravesando a la hora de tomar decisiones, es fantástico saber que contamos con la dirección divina. Además, debemos recordar que no estamos solos, porque otros nos acompañan en el mismo peregrinaje. Quizás van un poco más adelantados en el recorrido; tal vez tienen experiencias (positivas o negativas) en el proceso de conocer y obedecer la voluntad de Dios. Contar con apoyo de otros no solamente es un gran aliciente, sino una necesidad (Proverbios 11:14).

Quinta lección: si quieres conocer la voluntad de Dios, recibe el consejo de personas sabias, espiritualmente maduras.

La Biblia, la oración, los consejeros nos darán perspectiva para ver las situaciones como Dios las ve. Si logramos este punto de vista, ¡entonces es hora de disfrutar la libertad creativa que Él nos ha regalado para tomar decisiones! En otras palabras, la voluntad de Dios no se limita a opciones excluyentes, como izquierda o derecha, si o no, encendido o apagado, sino que muchas veces existe una gran gama de posibilidades. En casi todos los casos, existirán tal vez una o dos opciones no aceptables, que Dios llamará pecado o desobediencia, y muchas opciones aceptables (como en el caso de Adán y Eva, que solamente no debían comer del fruto de un árbol pero podían disfrutar de su libertad para seleccionar cualquier otro fruto). Entonces, ¡es hora de avanzar!

La voluntad de Dios se reconoce, se identifica, se descubre una vez que das el primer paso. No existen puntos inmóviles; no debieras paralizarte hasta recibir de forma mística o extraterrestre algún tipo de confirmación o señal (dicho sea de paso, el caso que siempre citamos de Gedeón como hombre de fe porque pidió confirmación en Jueces 6, es realmente un caso de incredulidad porque él ya conocía muy bien las instrucciones de Dios). Si dedicas tu vida a obedecer a Dios en lo que sabes que es su voluntad, es decir si avanzas, entonces serás capaz de comprobar cuál es la voluntad de Dios para tu vida (Romanos 12:1,2).

Sexta lección: si quieres conocer la voluntad de Dios, da pasos de obediencia y la comprobarás.

Para terminar, quiero recordarte que Jesús es tu buen pastor; tú eres una oveja de su rebaño. Así que, tranquilo(a). Él garantiza que tú escucharás su voz (Juan 10:4,14), y le seguirás. ¡Ánimo!

Howard Andruejol (elbunker.net)

Verdades absolutas y relativas: Relativismo moral

Hoy en día,  en la sociedad donde vivimos, encontramos que cada persona define las verdades que van a gobernar su vida. Constantemente estamos escuchando que la gente responde con frases como las que siguen: “Eso piensas tu, yo pienso distinto”, “tú que me juzgas si también cometes  errores”, “yo creo que esto es lo mejor para mi vida”. Y así como esas hay muchas más que demuestran que el mundo donde vivimos, se basa en verdades subjetivas, en un relativismo moral donde todo depende, y no hay verdades absolutas para nadie.

Por ejemplo, la preferencia por un sabor de helado, o por otro,  sería un claro ejemplo de una verdad subjetiva. Donde sería imposible ponerse de acuerdo en determinar cuál de todos los sabores es el más rico, porque cada quien va a elegir el que más le guste.

El problema no está en la elección de sabores de helados, sino en la elección de valores morales.

Cada persona tiene su preferencia en cuanto a lo bueno y lo malo. Y muchas veces olvidamos que hay verdades absolutas que funcionan aunque no las reconozcamos.

Una verdad absoluta tiene características:

-Es objetiva: No depende de nosotros, de nuestros gustos o preferencias, si me funciona o no. Es superior a nosotros. Nos sintamos bien o mal, funciona. La Palabra de Dios funciona aunque nosotros no la aceptemos, o no estemos de acuerdo. Los principios bíblicos no dependen de nosotros.

-Es universal: Funciona igual en todos los lugares, para todas las personas, en todas las épocas, sin diferencia de religiones, culturas, etc. La Biblia funciona hoy, se aplica hoy, transciende las barreras culturales, la Palabra de Dios nunca pasara, aun cuando el cielo y la tierra pasen (Mt 24:35) Dios nos ama, y nos escucha, aun cuando nosotros no lo queramos admitir, o aunque nosotros no creamos en eso.

Cada día somos bombardeados en todas las aéreas de nuestra vida, con ideas y verdades relativas falsas, que intentan desviarnos de lo correcto, de lo bueno para nosotros. El aérea más afectada es nuestra sexualidad. A tal punto es tan atacada y bombardeada que encontramos gran variedad de “posibles moralidades”. Es como un menú donde uno debe elegir alguna de ellas. Alguna de las opciones actuales son estas:

-La cursi: abstenerse de relaciones sexuales.

-Protegerse: promueve a tener relaciones sexuales pero de forma segura y responsable.  Invita a apurarnos a tener relaciones, a probar, a cuidarnos para evitar embarazos no deseados, etc.

-Matrimonio

-Unión de hecho

-Homosexualidad

-Bisexualidad

-Divorcio

-Adulterio

Así hay muchas posibilidades que están muy a nuestro alcance. Tenemos que cuidarnos de no aceptar cosas que parecen lindas a simple vista, pero que son dañinas para nuestra vida. Hay verdades que nos pueden confundir, que nos pueden hacer dudar, y decidir incorrectamente. Por eso necesitamos que alguien gobierne nuestra vida, y para eso está Dios, pidiendo a gritos que le demos una posibilidad para que el tome las riendas de nuestra vida.

Las normas de Dios son para nuestro beneficio, para protegernos, para que no nos salgamos del área protegida que Dios tiene para nosotros. No podemos vivir según nuestra opinión, o nuestras ganas o punto de vista.

Dios define lo que es pecado y lo que es santo, y debemos someternos a esa verdad absoluta. Debemos buscar lo que Dios quiere que hagamos, la conducta que El quiere que tengamos.

La verdad de Dios debe gobernarnos.

“Este es un pequeño resumen de un taller “El planeta de los jóvenes” dictado por Howard Andruejol.

Fue redactado por Luciano Fiorini, quien deja en claro que se intenta transmitir el mismo mensaje original del autor.

En caso de dudas, o para ampliación del tema visitar: http://www.elbunker.net/?cat=18