Hijo mío, Es probable que no me conozcas, pero yo te conozco perfectamente bien… Sé cuando te sientas y cuando te levantas… Todos tus caminos me son conocidos… Pues aún tus cabellos están todos contados… Porque fuiste creado a mi imagen… En mi vives, te mueves y eres… Porque linaje mío eres… Antes que te formase en el vientre, te conocí… Fuiste predestinado conforme a mi propósito… No fuiste un error…
El nieto estaba asombrado de su abuelo. El abuelo tenía una granja hermosa, con animales, campos sembrados y muchos árboles repletos de frutos.
Las grandes cosechas del abuelo eran la envidia del lugar. Por supuesto él había ganado un lugar de relevancia en esa ciudad. Su nieto estaba orgulloso de él.
Un día el quiso conocer cómo el abuelo había logrado todo eso. El quería aprender a hacerlo él mismo y ser como el abuelo.
Un día el abuelo lo invitó a su granja y él se propuso descubrir el secreto de cómo el abuelo había alcanzado esas cosechas año tras año. (más…)