He aquí que yo hago cosa nueva

Ayer ya es pasado, ¿Llorar por lo pasado, traerá resultados positivos?, no lo creo, y es que somos número uno para recordarnos del pasado y permitir que eso nos afecte para mal.

Tu mejor que nadie sabes que no te fue bien, que hubieras querido que las cosas fueran de otra manera, que nunca te imaginaste el resultado que daría todo lo que se veía venir, pero ya esta, se dio, sucedió, las cosas se dieron no como pensaste, pero ahora el panorama es otro.

Quizá en algún momento te preguntes: ¿Por qué Dios permitió?, pero yo te invito a que puedas hacerte otra pregunta: ¿Qué decisiones o acciones tuyas propiciaron esto?, y es que a veces pareciera que le queremos echar la culpa a Dios por lo que nosotros mismos hemos decidido, como que Dios tuviera la culpa de que me haya equivocado o que las cosas me hubieran salido totalmente contrarias a como hubiera querido.

Y es que Dios no tiene la culpa de tus decisiones, tu eres libre de decidir qué es lo que quieres hacer o no, y eso también implica que cada decisión que tomes traerá consecuencias; buenas, si son decisiones buenas; malas, si son decisiones malas, lo más recomendable es ir delante del Señor y pedirle guianza y esperar a que pueda responder. Lastimosamente la mayoría de veces tomamos nuestras propias decisiones basados en lo que creemos que es lo correcto, olvidándonos de consultar a Dios y esperar una respuesta de Él.

Algunos otros se enojan con Dios porque dicen que le consultaron, y es que hay una gran diferencia entre consultar a Dios y esperar a que El responda a la consulta. La mayoría quizá pueda consultarle al Señor sobre algo en especifico, pero son pocos los que esperan la respuesta de Dios para esa decisión y se dejan llevar por lo que creen que es lo mejor.

Por todo eso quizá últimamente te sientes un poco derrotado, como que al no salir las cosas como quisieras te has sentido defraudado y con un sentimiento de impotencia frente a todo, mas Dios en este día en especial a través de los versos que leímos al inicio te dice lo siguiente:

Primero, “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas”, en pocas palabras, olvida de una vez por todas esos malos episodios, su voluntad no es que estés lamentándote todo el tiempo sobre “lo que hubiera sido”.

Segundo, “He aquí que yo hago cosa nueva…”, que difícil asimilar lo que Dios puede y quiere hacer, mas cuando nuestra mente esta nublada por recuerdos del pasado, por eso el Señor en primera lugar nos insta a olvidar lo pasado, y ahora nos promete que “hará cosa nueva”. Y es que así es el Señor, mi Dios es un Dios de nuevas oportunidades, que a pesara de nuestros constantes errores está dispuesto a hacer nuevamente algo precioso en nuestra vida.

Tercero, “Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad”, además de prometernos que hará algo nuevo, también nos recuerda su poder sobrenatural, en pocas palabras para El no hay nada imposible, lo que para nosotros puede ser algo que jamás podrá volver a ser, para Dios es de lo más fácil y lo puede volver a hacer y aun mejor que lo primero.

Hoy Dios quiere que olvides el pasado, te promete que hará algo nuevo y te confirma que su poder es un Poder Sobrenatural, frente a todo esto, ¿Por qué temer?, ¿Por qué dudar?, ¿Por qué desfallecer?, lo que Dios dice, lo cumple.

¡Vamos! es hora de levantarnos y comenzar a creer en lo que Dios puede hacer en nuestra vida, no limitemos el Poder de Dios, no pensemos que todo está perdido pues El hace de lo perdido algo nuevo . Sonríe, sécate las lagrimas, date cuenta que tu Dios es un Dios Poderosos, Omnipotente y Soberano.

La Palabra que Dios quiere que tu mente y corazón guarden en este día es:  He aquí que yo hago cosa nueva

¿Por qué no confías?

Un joven muchacho estaba a punto de graduarse de preparatoria, hacia muchos meses que admiraba un hermoso auto deportivo en una agencia de autos, sabiendo que su padre podría comprárselo le dijo que ese auto era todo lo que quería. Conforme se acercaba el día de Graduación, el joven esperaba por ver alguna señal de que su padre hubiese comprado el auto. Finalmente, en la mañana del día de Graduación, su padre le llamó a que fuera a su privado. Le dijo lo orgulloso que se sentía de tener un hijo tan bueno y lo mucho que lo amaba. El padre tenia en sus manos una hermosa caja de regalo.

Curioso y de algún modo decepcionado, el joven abrió la caja y lo que encontró fue una hermosa Biblia de cubiertas de piel y con su nombre escrito con letras de oro. Enojado le grito a su padre diciendo: “con todo el dinero que tienes, y lo único que me das es esta Biblia” y salió de la casa.

Pasaron muchos años y el joven se convirtió en un exitoso hombre de negocios. Tenia una hermosa casa y una bonita familia, pero cuando supo que su padre que ya era anciano estaba muy enfermo, pensó en visitarlo. No lo había vuelto a ver desde el día de su Graduación. Antes que pudiera partir para verlo, recibió un telegrama donde decía que su padre había muerto, y le había heredado todas sus posesiones, por lo cual necesitaba urgentemente ir a la casa de su padre para arreglar todos los tramites de inmediato.

Cuando llegó a la casa de su padre, una tristeza y arrepentimiento llenó su corazón de pronto. Empezó a ver todos los documentos importantes que su padre tenia y encontró la Biblia que en aquella ocasión su padre le había dado. Con lagrimas, la abrió y empezó a hojear sus paginas. Su padre cuidadosamente había subrayado un verso en Mateo 7:11 “Y si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, cuanto más nuestro Padre Celestial dará a sus hijos aquello que le pidan”

Mientras leía esas palabras, unas llaves de auto cayeron de la Biblia. Tenían una tarjeta de la agencia de autos donde había visto ese auto deportivo que había deseado tanto. En la tarjeta estaba la fecha del día de su graduación y las palabras: TOTALMENTE PAGADO.

¿Cuántas veces hemos rechazado y perdido las Bendiciones de Dios porque no vienen envueltas en paquetes hermosos, como nosotros esperamos y por no abrir su Palabra, la Biblia?

Fuente: reflexionayvive.blogspot.com

Pide y se te dará

En Mateo 7 encontramos una parte que nos dice:

Pidan, y se les dará;
busquen y encontrarán;
llamen y se os abrirá.

Porque todo el que pide, recibe;
el que busca, encuentra;
y al que llama, se le abre.

Esta es una promesa de Dios Papá que todos quisiéramos poder vivirla plenamente, pero será que entendemos realmente el alcance de lo que nos dice?

Por ejemplo, pensemos en un hombre que le gusta beber, y suele manejar pegado los tragos. Seguramente, cuando se sube a su auto, “pedirá”: Señor, que no me pase nada… Y muy probablemente, él seguirá su camino hebrio, y con más suerte que nada, no se chocará y atropellará a nadie. Seguirá su estilo de vida, llegarán los fines de semana, se emborrachará nuevamente, y manejará tomado una y otra vez. Y claro, repetirá su petición para no chocarse. Finalmente, el hombre se choca, seguramente irá preso, si es que no ha muerto en el choque. Probablemente habrán heridos, daños materiales muy serios, y entonces él y su familia le reclamarán a Dios diciéndole: Por qué Señor? Porqué me castigas, si yo siempre te he pedido que no me pase nada?

Entonces cabe la reflexión…. Es verdad que este hombre le estaba pidiendo a Dios no chocarse?? Acaso con su actitud desafiante y con su testarudez no le estaba diciendo a Dios… Señor tomo todos los fines de semana, manejo hebrio continuamente, entonces por favor, haz que me choque? Acaso este hombre no estaba buscando desesperadamente el chocarse? Entonces Dios cumple su promesa, porque Él siempre cumple lo que promete.

Fíjense como esta promesa que Dios nos da, involucra no solo lo que decimos en un momento de nuestra vida, sino que tiene una implicación en TODO lo que hacemos en ella, y a cada momento de nuestra existencia. Dios lo que nos está diciendo es que Él nos respalda en lo que hagamos en nuestra vida. Siempre daremos frutos, en función de nuestro esfuerzo y dedicación.

La pregunta del millón es: qué tipo de frutos quiero tener o producir? Según eso, debemos definir cómo vivir y cómo actuar en todo momento para que nuestra vida sea realmente lo que soñamos.

Fuente: vivamosconcristo.blogspot.com

Tarjeta de presentación

Un señor de unos 70 años viajaba en el tren, teniendo a su lado a un joven universitario que leía su libro de Ciencias. El caballero, a su vez, leía un libro de portada negra. Fue cuando el joven percibió que se trataba de la Biblia y que estaba abierta en el Evangelio de Marcos.

Sin mucha ceremonia, el muchacho interrumpió la lectura del viejo y le preguntó:

- Señor, ¿usted todavía cree en ese libro lleno de fábulas y cuentos?
- Sí, mas no es un libro de cuentos, es la Palabra de Dios. ¿Estoy equivocado?- Pero claro que lo está. Creo que usted señor debería estudiar Historia Universal. Vería que la Revolución Francesa, ocurrida hace más de 100 años, mostró la miopía de la religión. Solamente personas sin cultura todavía creen que Dios hizo el mundo en 6 días. Usted señor debería conocer un poco más lo que nuestros Científicos dicen de todo eso.

- Y… ¿es eso mismo lo que nuestros científicos dicen sobre la Biblia?
- Bien, como voy a bajar en la próxima estación, no tengo tiempo de explicarle, pero déjeme su tarjeta con su dirección para mandarle material científico por correo con la máxima urgencia.

El anciano entonces, con mucha paciencia, abrió cuidadosamente el bolsillo derecho de su bolso y le dio su tarjeta al muchacho. Cuando éste leyó lo que allí decía, salió cabizbajo, sintiéndose peor que una hormiga.

En la tarjeta decía: Profesor Doctor Louis Pasteur. Director General del Instituto de Investigaciones Científicas Universidad Nacional de Francia.

Un poco de Ciencia nos aparta de Dios. Mucha, nos aproxima’.
Dr. Louis Pasteur

(Hecho ocurrido en 1892, verdadero y parte de una biografía).

Zanahoria, huevo o café?

Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría
por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un bowl. Sacó los huevos y los colocó en otro bowl. Coló el café y lo puso en un tercer bowl. Mirando a su hija le dijo: “Querida, ¿qué ves?” “Zanahorias, huevos y café” fue su respuesta.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.

Humildemente la hija preguntó: “¿Qué significa esto, Padre?” El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura. Pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil. Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

“¿Cual eres tú?”, le preguntó a su hija. “Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes?. ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?”

¿Y cómo eres tú, amigo? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan , te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, un divorcio o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido? ¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren. ¿Cómo manejas la adversidad? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?

Vivamos siempre con acción de gracias

Un Día, zarpó un barco a alta mar. Iban 20 hombres. Era un viaje de 50 días y entre ellos se encontraba un fiel Cristiano de quien todos en la tripulación se burlaban. Un Cristiano Marinerito.

Una noche estalló el cuarto de máquinas y se hundió el barco, sobreviviendo solo el fiel Cristiano al naufragio. El único sobreviviente de un naufragio estaba sobre una pequeña isla desierta. Estaba orando fervientemente, pidiendo a Dios que lo rescatara. Todos los días revisaba el horizonte buscando ayuda, pero ésta nunca llegaba.

Ya Cansado, eventualmente empezó a construir una pequeña cabaña para protegerse y proteger sus pocas posesiones. un día se fue a pescar y regreso corriendo al ver que se quemaba su choza y no pudo salvar nada, después de haber perdido todo, anduvo vagando en la isla como sonámbulo, ya sin esperanza. El náufrago estaba confundido y enojado con Dios y llorando le decía: ‘¿Cómo pudiste hacerme esto?’, y se quedó dormido sobre la hamaca. Temprano a la mañana siguiente, escuchó asombrado la sirena de un buque que se acercaba a la isla.

¡Venían a rescatarlo!. Al llegar sus salvadores les preguntó: ¿Cómo sabían que yo estaba aquí? Y ellos les respondieron: ‘Vimos las señales de humo que nos hiciste.

Es fácil enojarse cuando las cosas van mal, pero no debemos perder La Fe en Dios, porque Dios está trabajando en nuestras vidas en medio de las penas y el sufrimiento, para darnos crecimiento espiritual y más Fe en Él. Recuerda la próxima vez que tu pequeña choza se queme. . . . No Pierdas la Fe Puede ser simplemente una señal de humo que surge de la gracia de Dios. Por todas las cosas negativas que nos pasan, debemos decirnos a nosotros mismos siempre: Dios tiene siempre una respuesta positiva todas las cosas negativas.

Si se puede!

Si se puede… cuando estas decidido, cuando comprometes tu voluntad para lograr lo que deseas alcanzar, no tengas la menor duda de q lo lograras.

Si se puede… cuando ante cada obstáculo muestras temple y con mayor decisión los empiezas a enfrentar con valentía.

Si se puede… si ante cada fracaso buscas reconocer tus propios errores, lo que te permitirá acumular sabiduría, para resolver de forma eficaz los problemas que vendran.

Si se puede… si ante los conflictos mantienes una actitud positiva en todo momento, y a pesar de las adversidades, tu ánimo no comienza a menguar, así no habrá cima que puedas alcanzar para lograr el éxito.

Si se puede… cuando ante los negativos y escépticos mantienes en todo momento una sonrisa de satisfacción por el logro obtenido, y la alegría se convierte en tu fiel compañera…Siempre tendrás amigos por cultivar.

Si se puede… cuando ante la duda y la incertidumbre, tu fe te mantiene firme.

Si se puede… si tienes el coraje de vivir intensamente, y hacer de cada día una fascinante aventura leonística…La muerte, entonces será una angustia que nunca llegará a tu lado.

Si se puede… cuando aprendes a confiar en Dios, dejándole a Él los imposibles, dejando que Él se preocupe de como hacer su trabajo, y entregas tu vida entera a las estrellas del universo, por las que quieres luchar todos los días…Podrás, entonces alcanzar el camino a una plenitud total en el futuro.

Por Fe

Un obrero evangélico estaba hablando con una mujer, la cual dijo que quería creer en Jesús pero que no sabía cómo.

- “¿Desde cuándo es usted la Sra. de Smith?”, preguntó el obrero.
“¿Porqué?”, replicó ella. “Desde que me casé con el Sr. Smith”.
- “¿Cómo llegó a ser usted la Sra. De Smith?”
- “Bueno, cuando el pastor dijo: ¿Quieres a este hombre como esposo?”
- “Usted dijo”, interrumpió el obrero, “ya veré, o eso espero, o lo pensaré”.
- “¡Por supuesto que no!”, exclamó ella. “Dije: Sí, quiero”.
- “Sra. Smith, Dios le está preguntando: ¿Quieres tomar a mi hijo como tu Salvador?”
- “¡Sí, quiero!”, exclamó con alivio. “¿Eso es todo? Qué tonta he sido de no haberlo hecho antes. Sí, acepto a Jesús como mi Salvador personal.”

La fe es un acto de la voluntad para recibir a Cristo. De cualquier modo, esto envuelve más que una mera creencia intelectual en Jesús como hijo de Dios y su muerte por nuestros pecados. La Biblia nos cuenta que los demonios creen en Dios y tiemblan (Santiago 2:19). ¡Bien pueden temblar, porque quién conoce mejor que Satanás la realidad de Dios y la certeza de su castigo!

Pablo dijo: “Porque por gracia sois todos salvos, a través de la fe, y esto no es de vosotros, sino un regalo de Dios” (Efesios 2:8). “Fe… es una palabra que usamos para describir una relación con Dios como con una persona bien conocida. Cuanto mejor lo conocemos, mejor puede funcionar esta relación. Fe implica una actitud de amor, confianza y profunda admiración hacia Dios. Significa tener suficiente confianza en Él, basada en algo más que evidencias reveladas. Confianza que lleva a la voluntad de aceptar cualquier cosa que Él diga, lo que él ofrezca, y cumplir cualquier cosa que Él desee (sin reservas) por el resto de la Eternidad. Cualquiera que tenga esta clase de fe se asegura perfectamente la salvación. La fe es el único requisito para el cielo”.

Fuente: ¿Se puede confiar en Dios? Por A. Graham Maxwell, pág. 46.

No te des por vencido

Durante una batalla, un general japonés decidió atacar aún cuando su ejército era muy inferior en número. Estaba confiado que ganaría, pero sus hombres estaban llenos de duda. Camino a la batalla, se detuvieron en una capilla. Después de rezar con sus hombres, el general sacó una moneda y dijo, “Ahora tiraré esta moneda. Si es cara, ganaremos. Si es cruz, perderemos. El destino se revelará”.

Tiró la moneda en el aire y todos miraron atentos como aterrizaba. Era cara. Los soldados estaban tan contentos y confiados que atacaron vigorosamente al enemigo y consiguieron la victoria. Después de la batalla, un teniente le dijo el general:

“Nadie puede cambiar el destino”.

“Es verdad”, contestó el general mientras mostraba la moneda al teniente, que tenía cara en ambos lados.

Todos tenemos muchas situaciones hoy en nuestra vida, y podemos enfrentarlas solos, con miedo, con angustia y creyéndonos perdedores. Obviamente la historia es irreal en el sentido de que una moneda no puede decidir nuestro futuro, sin embargo, nos deja muy claro que muchas veces, hemos perdido la batalla porque antes de iniciar nos creemos incapaces.
Es usual cuando hay exámenes por ejemplo, que muchos lo han perdido antes de iniciar, pues su actitud así lo propicia.

Por más cansado que te encuentres, por más difícil que veas la situación, aunque ya no sientas que tienes fuerzas, puedes ganar, puedes vencer, puedes seguir adelante.

Cuál es tu cuerda

Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar el Aconcagua inició su travesia, después de años de preparación. Pero quería la gloria para él solo, por lo tanto subió sin compañeros. Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde…

Pero, obsesionado, no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo decidido a llegar a la cima.

Oscureció, la noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, no había luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes. Subiendo por un acantilado, a solo 100 metros de la cima, se resbaló y se desplomó por los aires… Caía a una velocidad vertiginosa, solo podía ver veloces manchas cada vez mas oscuras que se deslizaban por la misma oscuridad y sentir la terrible sensación de ser succionado por la gravedad.

Seguia cayendo… Y en esos angustiantes momentos, pasaron por su mente todos sus gratos y no tan gratos momentos de la vida; pensaba que iba a morir, sin embargo, de repente sintió un tirón tan fuerte que casi lo parte en dos… ¡Si!, como todo alpinista experimentado, habia clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraba de la cintura. En esos momentos de quietud, suspendido por los aires, no le quedó más que gritar:

-¡Ayúdame Dios Mio… !-

De repente una voz grave y profunda le contestó desde los cielos:

-¿Que quieres que haga, Hijo Mio?-

-¡Sálvame, Dios Mio!-

-¿Realmente crees que te pueda salvar?-

-¡Por supuesto, Señor…!-

-Entonces corta la cuerda que te sostiene…-

Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró más a la cuerda y reflexionó…

Cuenta el equipo de rescate que al otro día encontraron colgado a un alpinista congelado, muerto, agarrado fuertemente con las manos a una cuerda… ¡A TAN SÓLO DOS METROS DEL SUELO…!

¿Y tu? ¿Que tan confiado estas de tu cuerda? ¿Porque no la sueltas? A veces pedimos ayuda a Dios, pero no sabemos confiar en Él. Estamos seguros de nosotros mismos, de lo que podemos calcular, medir, ver… Dios siempre está para escuchar nuestro pedido, disponible y atento. Nosotros somos quienes debemos tener Fe en Él y su sabiduría.