Pasión: la clave para una vida extraordinaria

¿Cuál es la diferencia entre una vida de temor y una vida de posibilidades? ¿Entre una vida ordinaria y una vida extraordinaria? Es una diferencia bastante grande.

La mayoría de las personas que conozco quieren ser mejores personas de lo que ahora son, quieren tener más ingresos, anhelan tener un mejor trabajo, disfrutar de su relación con su familia, con su cónyuge, y si todavía no tiene pareja quiere tener una relación. Muchos quieren crecer en su relación con Dios, tener un ministerio en la iglesia, gozar de buena salud, hacer grandes cosas, todos quieren una vida extraordinaria pero no saben como conseguirla.

La Biblia enseña en Mateo 7:7,8 “Pidan a Dios, y él les dará. Hablen con Dios, y encontrarán lo que bu
scan. Llámenlo, y él los atenderá. Porque el que confía en Dios recibe lo que pide, encuentra lo que busca y, si llama, es atendido.”
(BLS)
Si usted quiere una vida extraordinaria tiene que seguir los tres pasos:

1) Pedir y se dará. ¿Qué es exactamente lo que quiere? Una de las razones por las cuales solo del 3 al 5% de la población mundial sí obtiene todo lo que quiere es porque saben lo que quieren. Muchos dicen: “Quiero tener una mejor relación con mi cónyuge”, pero es algo muy general y de seguro nunca lo sabrá cuando tenga una relación excelente con su pareja. Debo preguntarme ¿Qué es una mejor relación con mi pareja? Defina lo que quiere en su vida y obtendrá lo que busca. Dios siempre quiere lo mejor para usted.

2) Buscar y Encontrará. Lo que usted desea o quiere para su vida no llegará si no lo anda buscando. Tampoco llegará si lo busca en otro lado. Usted necesita buscar ayuda, buscar las herramientas que le permitan vivir la vida extraordinaria. Usted no necesita reinventar la rueda porque ya alguien la inventó, lo que usted necesita es un coach o un mentor que le ayude a llegar a esa vida extraordinaria en el menor tiempo posible.

3) Llamar y se abrirá. Como puede ver ya usted está pidiendo a Dios la vida que quiere, esta buscando lo que necesita para llegar a esa vida y en este tercer paso usted debe tomar acción, moverse, generar la vida que quiere, comprometerse y esforzarse por esa bendición. Dios abre las puertas de bronce, usted debe abrir las de maderas. ¿Qué puertas quiere que se le abran? ¿La puerta de las relaciones? ¿La puerta de las finanzas? Usted debe llamar para que se abran.

Es tiempo de vivir la vida que quiere, no viva más en esclavitud o mediocridad, usted ha sido llamado a una vida de libertad, deshágase de los grilletes que le mantienen atado, y corra con los sueños que Dios dispuso en su corazón, llénese de pasión en este día. Descubra cuál es su pasión y sígala, es todo lo que necesita para vivir una vida extraordinaria.

La pasión es poderosa. Jesús fue un hombre apasionado, vivió una vida extraordinaria. Moisés y otros grandes hombres que han hecho historia se llegaron a conocer por su pasión. La pasión es su primer paso hacia el logro, ella hace que lo imposible sea posible. La pasión es la que le lleva a pedir, a buscar, a aprender y es la que le abre las puertas del triunfo. Cuando usted se apasiona por la vida, por lo que hace, todo es tan natural, que lo ordinario se vuelve extraordinario.

Si usted quiere un matrimonio extraordinario, una familia extraordinaria, ingresos extraordinarios manténgase alejado de los que apagan el fuego, de los que le roban pasión. No busque la pasión en otro lado, esta en ti. Como dice el Apóstol Pablo a Timoteo: “Por eso te recomiendo que no dejes de usar esa capacidad especial que Dios te dio cuando puse mis manos sobre tu cabeza.” 2 Timoteo 1:6 (BLS)

Se dice que en India, un rico hacendado llamado Alí Jafet, vendió su hacienda Golconda y se fue a buscar diamantes por todo el mundo. Un tiempo después se encontró arruinado y sin conseguir su propósito. Pero el que le compró la finca Golconda encontró en ella la más grande mina de diamantes de su país. Muchas personas buscan tesoros fuera de sus propios cursos y limites que Dios le ha dado. Dedican tiempo y dinero a esa búsqueda sin darse cuenta del tesoro que subyace en ellos mismos. Dios le ha dado una hacienda llena de tesoros: Sus habilidades personales, sus capacidades humanas y espirituales son tesoros escondidos. También tiene el tesoro de su familia, su iglesia, y amistades. Su vida debe valorarla como se valora el diamante. Avive el fuego en su vida y encontrará la mina de diamantes que tanto desea. La Vida Extraordinaria está en Dios con todo lo que él le ha dado pero debe comenzar a pedirla y a buscarla.

Fuente: En amor y liderazgo, Pedro Sifontes. Coach Personal
Especializado en Liderazgo y Desarrollo Personal

La chica de la funeraria

Mi padre era el dueño de la funeraria en nuestro pueblo. Por eso en nuestras conversaciones entre familia con frecuencia tocábamos el tema de la vida y de la muerte. El temor a la muerte me consumía. Algunas veces me imaginaba a mi misma acostada dentro de uno de los ataúdes de la funeraria de mi papá. Los dolientes llorando me rendían sus últimos respetos mientras pensaban si yo merecía o no entrar al cielo. Desde una temprana edad yo había entendido que había dos lugares posibles para pasar la eternidad después de la muerte, el cielo o el infierno, pero ¿quién podría estar seguro de un futuro eterno en el cielo? Me parecía que dependía de las buenas obras que la persona había hecho en su vida, o por lo menos si pensaban otros que sus hechos le abrirían la puerta al cielo.

Sufría mucho con estos pensamientos. Las imágenes que se formaban en mi mente solo confirmaban mis miedos. No quería dejar mi destino eterno a la suerte. La urgencia de estar segura me abrumaba. Sabía que la muerte podría ocurrirme en un momento a otro. ¿Cómo podría prepararme para llegar a esa hora final con seguridad y certeza de mi vida eterna en el cielo?

Aunque básicamente yo era una buena persona, sabía que muy a menudo hacía cosas malas. Siempre me preguntaba si mis mejores acciones eran suficientes para Dios… o si todo lo que hacía alcanzaba su criterio… ¿Si muero hoy, me permitiría entrar al cielo de acuerdo a mis buenas obras?

Como si subiera una escalera sin fin de buenas obras, yo esperaba en vano que cada paso, cada escalón de mi propio esfuerzo, me acercara a Dios y al cielo – para lograr que Dios me aceptara. Pero después del último peldaño seguía otro. Luego otro. Y otro. Nunca finalizaba la subida. Siempre me esforzaba. Nunca lograba ser suficientemente buena.
La duda me asaltaba. La inutilidad y la frustración me importunaban. Esperaba tener la seguridad de que Dios me aceptara y algún día tuviera una relación con El.

Un día mi hermano anunció, “Ahora yo sé que cuando me muera iré al cielo.” Yo dudé de su seguridad y en silencio me dije, “Tú eres mi hermano y yo te conozco. Tú eres bueno pero no TAN bueno.” Él gentilmente interrumpió mis pensamientos para explicarme que la manera de ir al cielo es tener una relación con Dios, no a través de la escalera de buenas obras. Me dijo que la Biblia, la Palabra de Dios, tenía la respuesta. Aprendí que mi pecado, o las cosas malas que había hecho, me separaban del justo y santo Dios. Ninguno de mis mejores esfuerzos podría satisfacer a Dios o permitirme entrar en su presencia. No podría satisfacerlo con mis buenas obras. Yo merecía la muerte, la eterna separación de Dios, como castigo por mis pecados.

Aprendí que Dios me ama. Él desea que yo tenga una relación con Él y que viva con El eternamente. Por eso El mandó a su hijo Jesús a morir en una cruz para tomar mi lugar y pagar la deuda que yo debía por mis pecados. ¡Pero la muerte no fue el fin! Él resucitó de los muertos al tercer día, proveyéndonos la entrada al cielo como dice la Biblia: “Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro.”

Jesús dijo, “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre si no es por mí.” Entonces, dejé de creer en mis propios esfuerzos inútiles para ganar el favor de Dios y puse mi fe en la obra completada de Jesucristo en la cruz y su resurrección. Acepté que la salvación es “por gracia por medio de la fe, y esto no de nosotros, pues es don de Dios; no por obras para que nadie se gloríe.”

Al creer esto, mi escalera de buenas obras fue reemplazada por la cruz. A través de mi fe en Cristo encontré la respuesta al problema de la vida y de la muerte. Jesús me quitó el gran peso de la duda, como quitando un costal de ladrillos de mis hombros. Solo por su gracia, que es su favor no merecido, Dios me ha aceptado. Hoy tengo la seguridad que tanto anhelaba. Sé que el cielo me espera. Jesús me perdonó a mí, a la Chica de la Funeraria tan llena de dudas. Sólo en Él encontré la respuesta que buscaba.

¿Tienes miedo a morir? ¿Sigues esperando encontrar la seguridad de tu destino eterno? ¿Sigues esforzándote por subir la escalera de las buenas obras para llegar a Dios? Puedes dejar de hacerlo y aceptar la suficiente gracia de Dios. La Biblia dice, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en El cree, no se pierda mas tenga vida eterna.” Dios desea darte vida eterna y llevarte a vivir con Él a su hogar.

Si aceptas que eres pecador y deseas tener la vida eterna, puedes orar a Dios esta sencilla oración:
Querido Dios, sé que mis pecados me separan de ti, de tu santidad y de tu estándar de justicia. Admito que no puedo hacer nada para conseguir tu perdón y la promesa de ir al cielo. Dejo de creer en mis propias obras y pongo toda mi fe en que Cristo murió en la cruz, fue sepultado y resucitó para perdonar mis pecados. Gracias por aceptarme y darme vida eterna.

Si a través de esta historia verdadera tú has aceptado el regalo de Dios de la vida eterna, porque no compartes con alguien más para que también pueda creer y recibir este gran regalo.

Fuente: storiesfromthevine.com

El fumador de la Biblia

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16.

El versículo resume en pocas líneas una importante verdad bíblica, que alguien llamó «el corazón de la Biblia». Innumerables personas que leyeron u oyeron estas impresionantes palabras fueron llevadas a reflexionar. Y no sólo esto: dicho versículo dio a muchos el impulso necesario para obtener una fe viva en el Señor Jesucristo.

Esto ocurrió, por ejemplo, con un africano que no tenía interés en la Palabra de Dios. Cuando un creyente propuso venderle un Nuevo Testamento, él lo rechazó; y cuando quiso regalárselo, él contestó: –Si usted me da ese libro, utilizaré sus páginas para enrollarlas y hacer cigarrillos. Con sorpresa oyó esta propuesta: –Entonces prométame por lo menos leer las páginas antes de fumarlas. El hombre estuvo de acuerdo, tomó la Biblia y desapareció.

Años más tarde este africano contó en un congreso: –Fume a Mateo, luego a Marcos y después a Lucas. Pero cuando llegué al capítulo 3 de Juan, no pude seguir fumando y mi vida cambió por completo. La buena nueva del versículo 16 lo había conmovido… y luego, él mismo predicó la buena nueva del amor de Dios y de la salvación por Jesucristo. El antiguo fumador de Biblia fue uno de los numerosos seres humanos que hallaron a Dios por medio de este versículo.

Muchas veces leemos páginas y páginas de la Biblia olvidando reflexionar en sus palabras, su sentido. Nos permitimos hacer nuestra voluntad, jugar con Dios y desobedecerlo. Hasta que leemos este versículo y plantamos nuestros pies en la tierra. Nuestro Dios no es un ente inalcanzable! No, es un Padre que nos ama con todo su corazón, con amor perfecto. Y no solo eso, sino que sacrificó a su único Hijo para que todos nosotros lleguemos a su presencia y seamos salvos de una inmortalidad en el infierno.

Que este año que comienza podamos vivirlo así, recordando cada día cuán inmeso es el amor de Dios, y qué tan interesado está en nuestras vidas. Que no “tiremos” nuestro precioso tiempo, sino que busquemos su propósito y sus planes.

Escuchemos Su llamado

Como iglesia de Cristo tenemos la responsabilidad que implica reconocer el llamado, recibir la unción, y llevar adelante la visión que nos fue encomendada con toda la seriedad, con todo el esfuerzo, la entrega y la pasión que tan digno llamado requiere. Ese llamado es a extender el Reino de Dios en la tierra. Es completar la misión por lo que Cristo vino a esta tierra. Él dijo: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc. 19:10)

Si esa fue la misión de Cristo, y si él mismo le dijo a sus discípulos: “Como el Padre me envió así yo os envío” ¿Cuál puede ser la misión de la Iglesia? Llevar redención de las almas y establecer el Reino de Dios en cada corazón.

Jesús nos ordenó: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” e “Id y haced discípulos a todas las naciones” ¡La iglesia tiene que abocarse a esta misión! Pedro dice que somos nación santa, real sacerdocio pueblo adquirido por Dios para anunciar las virtudes de aquél que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. Y esta definición nos habla de la identidad y también de la misión de la iglesia. La iglesia tiene que profundizar su sentido de misión. Mirar al mundo con los ojos compasivos de Cristo y poner todos sus esfuerzos y recursos en buscar a los perdidos. El mundo necesita desesperadamente oír y ver la manifestación del reino de Dios, predicado con las señales que le siguen y con el testimonio de vidas transformadas.

Una de las más importantes señales del fin que dijo Jesús que ocurriría antes de su retorno es que habría un poderoso testimonio del evangelio en el mundo. Jesús dijo cómo será el mundo y la iglesia del fin del siglo: “Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos. Por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”

El Señor nos dice que la iglesia tiene que enfrentarse con los celos, el odio, las mentiras y la maldad de los hombres de los últimos tiempos. En medio de este panorama los cristianos tienen que amar, perseverar y predicar el evangelio del Reino. El Espíritu está hablándonos en este tiempo. Él dice: Hacen falta odres nuevos para el vino nuevo que quiero derramar sobre ustedes. Para esto debemos profundizar en el conocimiento de la persona del Espíritu Santo, su obra, su poder y su relación con la iglesia.

Dios quiere hacer una obra nueva, más allá de las ideas preconcebidas y de las barreras mentales. Dios quiere derramar vino nuevo sobre su Iglesia, pero necesita de odres nuevos. Nuestra mentalidad, nuestra manera de vivir la fe, nuestro corazón debe ser renovado. Es necesario que se remuevan estructuras, valores y prácticas que no sirven para el nuevo tiempo que Dios está trayendo a nuestra sobre la iglesia.

El mundo que nos toca redimir es cada día más complejo, y las tinieblas son cada día más intensas. Pero cuando abundó el pecado sobreabundó la gracia. Y los hijos de luz tenemos poder sobre las tinieblas. Tenemos que fortalecer nuestra fe, renovar nuestra visión y levantar un ejército de hombres y mujeres militantes, capaces de dar sus vidas por la causa del Reino.

Necesitamos una iglesia que esté sentada en los lugares celestiales con Cristo. Una iglesia llena de amor y de luz, una iglesia militante, una iglesia radical con el pecado, una iglesia llena del poder y del fuego del Espíritu que extienda las fronteras del Reino de Dios y las puertas del infierno no la puedan detener.

¡Vamos a hacerlo!

Pastor Robero Vilaseca

Ventana

Dos hombres, ambos seriamente enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno de ellos se le permitía sentarse en su cama por una hora cada tarde para ayudar a drenar los fluidos de sus pulmones. Su cama estaba junto a la unica ventana del cuarto. El otro hombre debia permanecer todo el tiempo en su cama tendido sobre su espalda. Los hombres hablaban por horas y horas. Hablaban acerca de sus esposas y familias, de sus hogares, sus trabajos, su servicio militar, de cuando ellos han estado de vacaciones.

Y cada tarde en la cama cercana a la ventana podía sentarse, se pasaba el tiempo describiéndole a su compañero de cuarto las cosas que él podía ver desde allí. El hombre en la otra cama, comenzaba a vivir, en esos pequeños espacios de una hora, como si su mundo se agrandara y reviviera por toda la actividad y el color del mundo exterior. Se divisaba desde la ventana un hermoso lago, cisnes, personas, nadando y niños jugando con sus pequeños barcos de papel. Jovenes enamorados caminaban abrazados entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes y viejos arboles adornaban el paisaje y una ligera de horizonte en la ciudad podia divisarse a la distancia.

Como el hombre de la ventana describia todo esto con exquisitez de detalle, el hombre de la otra cama podía cerrar sus ojos e imaginar tan pintorescas escenas. Una calida tarde de verano, el hombre de la ventana le describio un desfile que pasaba por ahi. A pesar de que el otro hombre no podia escuchar a la banda, elpodia ver todo en su mente, pues el caballero de la ventana representaba todo con palabras tan descriptivas.

Dias y semanas pasaron. Un dia, la enfermera de la mañana llego a la habitacion llevando agua para el baño de cada uno de ellos. Unicamente para descubrir el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, el mismo que habia muerto tranquilamente en la noche mientras dormia. Ella se entristecio mucho y llamo a los dependientes del hospital para sacar el cuerpo. Tan pronto como creyo conveniente, el otro hombre pregunto si podria ser trasladado cerca de la ventana. La enfermera estaba feliz de realizar el cambio. Luego de estar segura de que estaba confortable entristecio ella y lo dejo solo.

Lenta y dolorosamente se incorporo apoyado en uno de sus codos para tener su primera vision del mundo exterior. Finalmente tendria la dicha de verlo por si mismo.

Se estiro para mirar por ella. Lentamente giro su cabeza y miro por la ventana. Él vio una pared blanca. El hombre pregunto a la enfermera que pudo haber obligado a su compañero de cuarto a describir tantas cosas maravillosas a traves de la ventana.

La enfermera le contesto que ese hombre era ciego y que por ningun motivo el podia ver esa pared. Ella dijo, “Quiza el solamente queria darle animo.”

Hay una tremenda felicidad al hacer a otros felices, a pesar de nuestros propios problemas. Compartir las penas es dividir el sufrimiento, pero compartir la felicidad es duplicarla. Si quieres sentirte afortunado simplemente cuenta todas las cosas que tienes y que el dinero no puede comprar.

La Luciérnaga

Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Aunque ésta trataba de alejarse de su perseguidora, no había manera de deshacerse de ella. Huyó durante dos días y la serpiente no dejaba de seguirla. Finalmente, al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga se detuvo y le dijo a la serpiente:

-¿Puedo hacerte tres preguntas?
-No acostumbro a dar explicaciones a nadie pero como te voy a devorar, puedes preguntar lo que quieras, contestó la serpiente.

-¿Pertenezco a tu cadena alimenticia? preguntó la luciérnaga.
-No, contestó la serpiente.

-¿Alguna vez, te hice algún mal? preguntó la luciérnaga.
-No, volvió a responder la serpiente.

-Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo?
-¡¡¡Porque no soporto verte brillar!!!

Durante nuestra vida, andamos casi siempre en tinieblas. Nos hemos acostumbrado tanto a la oscuridad, que cuando vemos a alguien brillar, nos sentimos incómodos y molestos. Es como si brillaran en contra nuestro.

Dios es luz y también a Él lo rechazamos. Nos sentimos perseguidos como la serpiente cuando sentimos Su presencia, o cuando escuchamos Su palabra. Pero, si permitimos que la luz de Dios entre en nuestro corazón, empezaremos a brillar y dejaremos de andar en tinieblas, y ya nada más nos molestará.

Jesús, dijo y continúa diciéndonos: “Yo Soy la Luz que alumbra a todos los que viven en este mundo. Síganme y no caminarán en la oscuridad, pues tendrán la Luz que les da la vida”Juan 8:12

Fuente: mensajesalentadores.blogspot.com

Por Fe

Un obrero evangélico estaba hablando con una mujer, la cual dijo que quería creer en Jesús pero que no sabía cómo.

- “¿Desde cuándo es usted la Sra. de Smith?”, preguntó el obrero.
“¿Porqué?”, replicó ella. “Desde que me casé con el Sr. Smith”.
- “¿Cómo llegó a ser usted la Sra. De Smith?”
- “Bueno, cuando el pastor dijo: ¿Quieres a este hombre como esposo?”
- “Usted dijo”, interrumpió el obrero, “ya veré, o eso espero, o lo pensaré”.
- “¡Por supuesto que no!”, exclamó ella. “Dije: Sí, quiero”.
- “Sra. Smith, Dios le está preguntando: ¿Quieres tomar a mi hijo como tu Salvador?”
- “¡Sí, quiero!”, exclamó con alivio. “¿Eso es todo? Qué tonta he sido de no haberlo hecho antes. Sí, acepto a Jesús como mi Salvador personal.”

La fe es un acto de la voluntad para recibir a Cristo. De cualquier modo, esto envuelve más que una mera creencia intelectual en Jesús como hijo de Dios y su muerte por nuestros pecados. La Biblia nos cuenta que los demonios creen en Dios y tiemblan (Santiago 2:19). ¡Bien pueden temblar, porque quién conoce mejor que Satanás la realidad de Dios y la certeza de su castigo!

Pablo dijo: “Porque por gracia sois todos salvos, a través de la fe, y esto no es de vosotros, sino un regalo de Dios” (Efesios 2:8). “Fe… es una palabra que usamos para describir una relación con Dios como con una persona bien conocida. Cuanto mejor lo conocemos, mejor puede funcionar esta relación. Fe implica una actitud de amor, confianza y profunda admiración hacia Dios. Significa tener suficiente confianza en Él, basada en algo más que evidencias reveladas. Confianza que lleva a la voluntad de aceptar cualquier cosa que Él diga, lo que él ofrezca, y cumplir cualquier cosa que Él desee (sin reservas) por el resto de la Eternidad. Cualquiera que tenga esta clase de fe se asegura perfectamente la salvación. La fe es el único requisito para el cielo”.

Fuente: ¿Se puede confiar en Dios? Por A. Graham Maxwell, pág. 46.

El mejor regalo de Navidad

Carlitos estaba sentado mirando la pequeña montaña de regalos que estaban cerca de la chimenea. Su madre entró y le dijo: En que piensas Carlitos?

Carlitos dijo…estaba pensando en cual de estos será el mejor regalo.

Carlitos- respondió su madre- el valor de los regalos no se mide ni por el tamaño, ni por el color, el precio o la simple envoltura, ni siquiera por la utilidad del mismo. El valor de un regalo se mide por el corazón.

Por el corazón, mami? Los regalos no tienen corazón.

Carlitos, los regalos si tienen corazón.

No mamí…mira-tomando un regalo lo puso en el oido y dijo- Mira mami, no se escuchan latidos.

Oh Carlitos. Los regalos si tienen corazón. Es el corazón de quién lo da, que se extiende hasta el regalo mismo. Cuando alguien te da un regalo, solo por compromiso o con motivaciones erradas, ese regalo llega a ti sin corazón. pero, cuando alguién te da un regalo con todo su corazón, ese palpitar viene al regalo y ese es el verdadero valor del mismo.

Carlitos sonrió y dijo: Uhhh, entonces tengo que volver a hacer otro regalo, porque el regalo que tengo para Rosita, no tiene corazón.

La madre sonrió y le dijo: Mirá, nunca un ser humano ha recibido un regalo de más valor que el regalo que Dios nos dió. Nos dió a su único hijo y nos lo dió con todo su corazón, para que tu ahora tuvieras tu corazón vivo y vibrante.

De verdad? preguntó Carlitos.

Seguro hijo. Por eso tienes que amar ese regalo con todo tu corazón, porque ese regalo trae el corazón de Dios. Vive con ese regalo y para ese regalo.

Si mamí-dijo Carlitos- Lo haré y salió corriendo para jugar con Rosita.

Has visto a Jesús como el más grande regalo para tu vida? Vives para él y por él? Este es un buen día para entender el corazón de Dios y tener el mejor regalo.

Por tanto, el Señor mismo os dará una señal: He aquí, una virgen concebirá y da
rá a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel
. Isa 7:14

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El. Juan 3:16,17

Fuente: devocionalescristianos.org

De los niños es el reino de los cielos

¿Un reino de niños? ¡Qué extraño! Ni entonces ni ahora, a pesar de la ternura que nos provocan los niños, tendría muchos adeptos. Se cae fácilmente a lo infantil, y lo infantil no suele gozar de buena prensa. ¡Cómo es posible que a Jesús, tan listo y avispado siempre, tan inteligente siempre se le ocurriera una imagen tan torpe! “Si no os hacéis como niños, dice, no entraréis en el reino de Dios”… O -podemos preguntarnos- ¿no estará señalando con esta imagen otra cosa?

Pues sí. Y en la literatura de los orígenes cristianos hay al menos cuatro lugares que apuntan en esa dirección. Algunas de estas fuentes debieron gozar de gran prestigio y aparecen, con pequeñas variantes -propias del lugar y de la sensibilidad del autor-, repetidas. Pues la repetición,
según el consenso general de los especialistas, supone mayor difusión, lo que, a su vez, significa mayor acogida y la autoridad. Y eso, a pesar de su sorprendente radicalidad. Por ejemplo, se habla del reino de los chiquillos, de los bebés, y hasta de los célibes. Y todos, con imágenes distintas, apuntan hacia lo mismo, hacia un reino sorprendente que todo lo pone del revés; un reino en el que no se entra si no es naciendo otra vez. Y esto no solo parece enigmático, es además provocativo.

Mc 10,13-16 es una fuente firme e independiente (que influye luego en Mt 19,13-15 y en Lc 18, 15-17) en evidente paralelismo con Mc 9, 36-39 de donde recibe su significado. El texto, en cuestión, dice así: Le llevaban chiquillos para que los tocase, pero los discípulos se pusieron a regañarles. Al verlo Jesús, les dijo indignado: “Dejad que los chiquillos se me acerquen, no se lo impidáis, porque los que son como estos tienen a Dios por rey. Os lo aseguro: quien no acoja el reino de Dios como un chiquillo, no entrará en él”. Y, abrazándolos, los bendecía imponiéndoles las manos.

El relato de Nicodemo (Jn 3, 1-19) expresa in extenso una de las formas judías de adhesión a Jesús, sin duda la más cercana pero insuficiente. Juan relata tres modos diferentes y ascendentes de acercamiento de los judíos a Jesús, pero todos imperfectos: las autoridades religiosas, para creer en él le exigían credenciales, milagros; los discípulos, que esperan la reforma o transformación de las instituciones judías, aun con violencia si fuera necesario; y los fariseos del grupo de Nicodemo que le reclaman el magisterio que nace del cumplimiento de la Ley.

Pero el evangelista Juan expresa con claridad que la adhesión al programa de Jesús no llega ni por el reconocimiento de las señales extraordinarias que hace, no por la reforma de las instituciones judías, ni siquiera por la observancia y sometimiento a la Ley. Nada de eso, aunque tampoco se excluya, es determinante. Lo que causa la verdadera adhesión al programa de Jesús no es nada externo sino algo interno que se define como nacimiento y creación del hombre nuevo. Y esto supone ruptura o superación del pasado y comienzo de otra calidad de vida expresada con el símbolo del nacimiento del agua y del Espíritu. Los bautizados en el agua y el Espíritu son como los niños recién nacidos. Y, en este sentido, el reino de los niños es el reino de los bautizados.

Por esto, elige ser como niño! Acepta con todo tu corazón el llamado de nuestro Padre amado. Contágiate de los niños, recupera tu inocencia, tu sencillez, humildad, amor puro y desinteresado. Reflexionemos sobre todo aquello que tenemos que traer a nuestro presente.-

Parábola de los Talentos

Porque el reino de los cielos será semejante a un hombre que al emprender un viaje largo, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.

A uno dio cinco talentos, a otro dos, y a otro, uno. A cada uno dio conforme a su capacidad y se fue lejos.

Inmediatamente, el que había recibido cinco talentos se fue, negoció con ellos y ganó otros cinco talentos.

De la misma manera, el que había recibido dos ganó también otros dos.

Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.

Después de mucho tiempo, vino el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos.

Cuando se presentó el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos y dijo: “Señor, me entregaste cinco talentos; he aquí he ganado otros cinco talentos.”

Su señor le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor.”

Y cuando se presentó el que había recibido dos talentos, dijo: “Señor, me entregaste dos talentos; he aquí he ganado otros dos talentos.”

Su señor le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor.”

Pero cuando se presentó el que había recibido un talento, dijo: “Señor, yo te conozco que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste.

Y como tuve miedo, fui y escondí tu talento en la tierra. Aquí tienes lo que es tuyo.”

Su señor respondió y le dijo: “¡Siervo malo y perezoso! ¿Sabías que cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí?

Por lo tanto, debías haber entregado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, habría recibido lo que es mío con los intereses.

Por tanto, quitadle el talento y dadlo al que tiene diez talentos.

Porque a todo el que tiene le será dado, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

Al siervo inútil echadlo en las tinieblas de afuera.” Allí habrá llanto y crujir de dientes. (Mt 25:14-30)

Esta es la Parábola de los Talentos que podemos encontrar en la Biblia. Por medio de este tipo de narración el mismo Jesús enseñaba a sus discípulos. Esta parábola nos debe hacer pensar mucho. Cada uno de nosotros tiene un talento especial, o muchos, que Dios nos ha dado. ¿Cuál crees que es tu don? Es necesario que hagamos una introspección y veamos qué temas nos interesan más, qué actividades gozamos mucho, y eso nos dará una idea de para qué somos buenos. En última instancia sabremos para qué nos puso Dios en este mundo.

Sí, porque cualquier cosa que hagamos puede manifestarse en la gloria de Dios. Si escribes, o pintas, o tocas algún instrumento. Si eres bueno para las artesanías manuales. Si puedes arreglar artefactos. Si hablas bien, o eres un magnífico y atento escucha. Si puedes analizar circunstancias. La lista puede alargarse infinitamente, y todas caben de manera perfecta en el plan de Dios para la salvación del mundo.

Lo que no es bueno hacer es guardarse los talentos para uno. Fue lo que hizo el último de los hombres a quienes el amo les dio los talentos. De alguna manera debemos poner a funcionar esos dones para el servicio de los demás. Sé de personas con uso talentos formidables, que por excusas parecidas a las de ese hombre de la parábola, dejan perder oportunidades inmensas de ayudar y ayudarse.

 Al que tiene se le dará, dice Jesús. Si oramos cada día con mayor fervor, poco a poco esa oración se hará mayor,
más constante, más fuerte. Dios nos asistirá para que desarrollemos ese músculo. Pero si no lo hacemos, perderemos la práctica, y nuestra oración será débil, escueta y sin mucho efecto. De la misma forma, si hacemos ejercicio diario, nos mantendremos en forma, y seremos mucho más saludables. Quedarnos tirados en la cama todo el día lo único que nos producirá es alta presión, depresión y otras alimañas de la salud parecidas a esa.

Pensemos en esto. No escondamos el talento que nos dieron, aunque nos parezca que es insignificante. Hagamos nuestro trabajo con el amor de brindárselo a nuestros semejantes, y aunque nos digan que somos beatos o que somos esto o aquello, sufrir vejaciones por Cristo es siempre la mejor inversión, las que nos dará los mejores réditos.