¿Qué es Revolución?

Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, *santo y agradable a Dios.2 No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. Romanos 12:1-2

Una Revolución es vista para muchos como una palabra que denota guerra, lucha con armas y un grupo inmenso de personas atacando la gobernación de algún país determinado. Aunque una revolución puede ser todo esto, pero a mi apreciación veo una complejidad en la palabra Revolución y es mas como una Re-Evolución. A la verdad no me siento muy cómodo con la palabra Evolución, ya que entiendo que Dios es el creador de todo, pero entiendo que el proceso de Evolución va unido al proceso de Metamorfosis que si se encuentra en la palabra de Dios en Romanos 12:1-2. Es que evolución es “el proceso continuo de transformación de las especies a través de cambios producidos en sucesivas generaciones” (wikipedia.com), y La metamorfosis — del griego μετα- (meta), que indica alteración, y &muron;ρφη (morphè), forma — es un proceso por el cual un objeto o entidad cambia de forma. En Romanos 12:1-2 encontramos la misma palabra metamorphoo met-am-or-fo´-o. Y esto para mi es una Re-evolución algo que empieza de adentro muy similar como la larva que se convierte en mariposa; antes siendo un pequeñito gusanito arrastrándose por toda la tierra y ahora siendo una hermosa mariposa que vuela alto por encima de lo que se le presente.

Es por eso que revolución para mi es mas que gritos, puños al aire, y guerra. Se define mejor como una metamorfosis interna que aunque toma tiempo pero que seguro va a una transformación que moviliza a toda una generación a la acción. Revolución es un cambio de paradigma, una transformación de mente, un remover el tope que limita a toda una generación de lograr lo que Dios ya le ha llamado a hacer. Para mi revolución es una muchacha que entiende que Dios le ha llamado a ser una princesa y se valora al grado tal de no darle su virginidad a cualquier muchacho. Una revolución es el joven que mantiene su mente limpia no dejando pornografía que entre en el disco duro de su mente. Una revolución son jóvenes que hablan de Jesús con sus vidas a sus amigos que aun no conocen de Dios. Una revolución son jóvenes motivados a la unidad, el amor y el perdón en las familias. Una revolución son jóvenes que honran a sus padres y procurar ser el agente de cambio en sus familias. Una revolución son un grupo de jóvenes que no tienen temor de levantar en nombre de Jesús en alto ante las multitudes y en la intimidad de su habitación, carro o casa.

Una revolución es la Re-evolución de una mente, de un corazón y de una acción. Revolución es uno, revolución son muchos. Revolución es una cruz, y un joven que se humilla ante ella sabiendo que en sus fuerzas no puede hacer nada pero con Dios lo puede todo. Lancémonos a la Re-evolución la transformación esta en la espera.

Fuente: www.especialidadesjuveniles.com

¿Que haría Jesús?

A fines de los noventa, en Estados Unidos se puso de moda entre los cristianos llevar brazaletes, llaveros y ropa con la inscripción W.W.J.D que son las iniciales de las palabras en inglés de la siguiente pregunta, traducida al español: ´¿Qué haría Jesús?´ En una ocasión, me invitaron a predicar en un evento multitudinario donde el lema del encuentro era aquella sigla. Los que hablaron antes que yo se refirieron a la santidad y recomendaron a los jóvenes pensar muy bien antes de hacer algo malo y les advirtieron que hacer lo que no agrada a Dios trae consecuencias. Los jóvenes escuchaban con las cabezas gachas y algunos lloraban. Se respiraba un clima de tensión y vergüenza. Mientras oraba con los ojos abiertos, esperando mi turno, el Señor me indicó: Hasta este momento, se ha hablado como si la pregunta fuera ´¿Qué cosas NO haría Jesús?´, en lugar de preguntar qué cosas sí hubiera hecho. Cuando me tocó hablar, leí el pasaje en Lucas donde el propio Jesús anuncia con qué misión había venido a la tierra:

“El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar las buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor.” Lucas 4.18-19.

Acto seguido hablé de lo que Sí hizo Jesús y lo que quiere hacer hoy en la tierra a través de la nueva generación. Hablamos de transformar la sociedad, de impacto, de amor y de sacrificio. Al terminar, el entusiasmo entre los jóvenes era evidente.

Pecados de acción y pecados de omisión

Es una lástima que la iglesia haya enfatizado por tanto tiempo sólo lo que no deben hacer los cristianos, lo que llamamos pecados de acción. Poco se ha enseñado sobre los pecados de omisión, que son aquellos pecados que tienen que ver con lo que no hacemos. Si hacemos una lista de los pecados de acción, de las cosas malas que no debemos hacer, la lista es larga como papel higiénico. Si anotamos los pecados de omisión, es decir, las cosas que deberíamos hacer y no hacemos, apenas recordamos unos cuantos: diezmar, orar, leer la Biblia, ir a la iglesia y obedecer a los padres. Estas son cosas esenciales, sin duda. Pero, ¿ahí termina lo que el cristiano debiera estar haciendo? ¿Qué haría Jesús en nuestro medio?
Estoy convencido de que hacer la obra de Cristo contribuye enormemente a nuestra santificación; cuando empiezo a hacer lo que hizo Jesús, tengo mucho menos tiempo para hacer aquellas cosas que no debería hacer y que Jesús nunca hizo. Cuando empiezo a quedarme, a no hacer lo que Dios quiere que esté haciendo, es fácil que la tentación me encuentre ´disponible´. Eso fue lo que le pasó a David.
Vayamos algunos años más adelante, mucho después de su valiente enfrentamiento con Goliat. El capítulo 11 de 2 Samuel relata que David tenía que salir en campaña contra los enemigos del pueblo de Dios, pero se quedó. El rey tendría que haber ido con el ejército pero se quedó muy cómodo en el palacio de Jerusalén mirando la tele. Una tarde (!) al levantarse de la cama, comenzó a pasearse por la azotea del palacio y desde allí vio a una mujer muy hermosa que se estaba bañando. Primero la miró con un ojo, luego con dos y después le sacó una foto. Hizo que la trajeran y, aprovechándose de ser el rey y de que el esposo de la mujer no estaba, se acostó con ella. Una vergüenza para un hombre que conocía tanto de Dios.
Pero, ¿dónde había empezado todo? David no estaba donde tenía que estar. Estaba perdiendo el tiempo en el palacio en vez de estar haciendo lo que Dios quería que hiciera.
Dios quiere hijos santos. La santidad es la belleza de la cristiana y el cristiano. Por ser la santidad justamente un reflejo de la hermosura del carácter de Cristo en nuestra vida, somos santos cuando hacemos lo que Cristo hizo. Es lamentable ver cristianos que piensan que ser santo es no fumar, no tomar, no bailar ni decir malas palabras. Esas características son una mínima expresión de lo que es la santidad. La persona santa es feliz porque está haciendo la voluntad de papá Dios, que es ´agradable y perfecta´ (Romanos 12.2). La madre Teresa de Calcuta fue santa, Martin Luther King, Martín Lutero y Hudson Taylor fueron santos, como todos aquellos que de todo corazón se entregan a hacer lo que Dios les pide y eso los hace parecerse cada vez más a Jesús.

Dios quiere algo más que solo no nos metamos en problemas con los cristianos a nuestro alrededor. Él quiere un corazón obediente y una fe total. Él está más interesado en el corazón de sus hijos que en sus habilidades y conocimientos. Quiere vidas a prueba de pruebas. Quiere cristianos que mantengan el gozo y la esperanza en las dificultades; que conserven la paz y el dominio propio en medio de las tensiones. Dios quiere algo más que carisma y popularidad; él está buscando verdadera santidad. Esa que tiene que ver con la pureza de corazón y de la que podemos conversar en voz baja solo ÉL y nosotros. Santidad que tiene que ver con lo que en nuestro lugar hubiese hecho el Santo.

Yo quiero alejarme de aquellas cosas que ofenden a mi Señor. Pero también no quiero ofenderlo al no hacer lo que me pide.

Por Lucas Leys

www.especialidadesjuveniles.com

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La generación de jóvenes de la actualidad tiene una característica muy especial, y es que crecieron y se educaron en un momento de la sociedad, donde los principios morales y éticos ocupan los lugares más bajos de las escala de valores de las personas.

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