Dirigiendo el barco de tu vida

El mar estaba muy picado hacia varios días.

La visibilidad era muy precaria. El capitán del enorme acorazado recomendó a su tripulación permanecer alerta. - Por favor informe inmediatamente cualquier novedad. -ordenó con seguridad el capitán a su segundo-.

Tan pronto oscureció, uno de los marinos anunció: – Atención, una luz está brillando hacia el norte.

- ¿Se está moviendo o está quieta? -preguntó el capitan.

- ¡Se está moviendo! -respondió el segundo.

El capitán llamó al encargado de las señales y le dijo:

- Avísele a esa embarcación que si sigue en esa dirección está en grave riesgo de estrellarse contra nosotros. Aconséjele que vire 20 grados hacia el este.

Como no hubo respuesta y la luz seguía acercándose el capitán decidió encargarse personalmente de la situación.

- Atención, atención. Habla el capitán de este gran acorazado. Le advertimos una vez más, cambie de curso o nos estrellaremos contra ustedes. Háganlo ahora, insistió el capitán con firmeza.

Entonces una voz tranquila y segura le respondió: Aquí habla el marinero Pérez. Acorazado, cambie usted su rumbo 20 grados hacia el este.

Al oír esto el capitán, ya salido de casillas y casi gritando, dijo:

- Por última vez marinero. Este es un barco de guerra, vire inmediatamente 20 grados hacia el este.

Y la respuesta que recibió fue: Yo soy el encargado del faro y es usted el que debe cambiar de curso, si no lo hace tendrá un accidente fatal.

A veces queremos que los demás cambien y hasta los amenazamos con estrellarnos. No nos damos cuenta que es más fácil que nosotros cambiemos. Tú diriges tu barco, tienes el control y puedes ir a donde tú quieras pero ten cuidado de las señales que te presenta la vida. Como todo buen capitán, sé flexible en la forma de construir los caminos. Escucha lo que los demás tengan que decir. Te puedes evitar una colisión.

Fuente: Padrenuestro.net

Vive con alegría

Dice Jehová: “El corazón alegre hermosea el rostro, mas por el dolor del corazón el espíritu se abate” (Proverbios 15:13).-

Hoy te aliento a que entregues al Señor tus dolores, tus preocupaciones, tus mochilas y disfrutes con felicidad y alegría este día que el Padre te regala.

 Vive cada uno de ellos como único e irrepetible.  Quita toda ansiedad de tu corazón y gózate en la creación del Altísimo, canta alabanzas, da gracias, ora por alguien más.

Solo vive recordando que estamos en la palma de su mano, que nada escapa de su conocimiento. Confìa en su amor, confía en que El hará, confía en la perfección de sus caminos y pensamientos para con sus hijos.

Avanzar sin miedos!

Durante la vida es necesario avanzar. No podemos estancarnos en ningún momento. Cuando nacemos no nos quedamos del mismo tamaño siempre, crecemos y nos desarrollamos. Un niño no dice “Me quiero quedar así por lo que no intenten que crezca mas “. Igual sucede con nosotros debemos avanzar a cumplir las metas en nuestras vidas.

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