Pide y se te dará

En Mateo 7 encontramos una parte que nos dice:

Pidan, y se les dará;
busquen y encontrarán;
llamen y se os abrirá.

Porque todo el que pide, recibe;
el que busca, encuentra;
y al que llama, se le abre.

Esta es una promesa de Dios Papá que todos quisiéramos poder vivirla plenamente, pero será que entendemos realmente el alcance de lo que nos dice?

Por ejemplo, pensemos en un hombre que le gusta beber, y suele manejar pegado los tragos. Seguramente, cuando se sube a su auto, “pedirá”: Señor, que no me pase nada… Y muy probablemente, él seguirá su camino hebrio, y con más suerte que nada, no se chocará y atropellará a nadie. Seguirá su estilo de vida, llegarán los fines de semana, se emborrachará nuevamente, y manejará tomado una y otra vez. Y claro, repetirá su petición para no chocarse. Finalmente, el hombre se choca, seguramente irá preso, si es que no ha muerto en el choque. Probablemente habrán heridos, daños materiales muy serios, y entonces él y su familia le reclamarán a Dios diciéndole: Por qué Señor? Porqué me castigas, si yo siempre te he pedido que no me pase nada?

Entonces cabe la reflexión…. Es verdad que este hombre le estaba pidiendo a Dios no chocarse?? Acaso con su actitud desafiante y con su testarudez no le estaba diciendo a Dios… Señor tomo todos los fines de semana, manejo hebrio continuamente, entonces por favor, haz que me choque? Acaso este hombre no estaba buscando desesperadamente el chocarse? Entonces Dios cumple su promesa, porque Él siempre cumple lo que promete.

Fíjense como esta promesa que Dios nos da, involucra no solo lo que decimos en un momento de nuestra vida, sino que tiene una implicación en TODO lo que hacemos en ella, y a cada momento de nuestra existencia. Dios lo que nos está diciendo es que Él nos respalda en lo que hagamos en nuestra vida. Siempre daremos frutos, en función de nuestro esfuerzo y dedicación.

La pregunta del millón es: qué tipo de frutos quiero tener o producir? Según eso, debemos definir cómo vivir y cómo actuar en todo momento para que nuestra vida sea realmente lo que soñamos.

Fuente: vivamosconcristo.blogspot.com

Palabras

Cuenta la historia que en cierta ocasión, un sabio maestro se dirigía a su atento auditorio dando valiosas lecciones sobre el poder sagrado de la palabra, y el influjo que ella ejerce en nuestra vida y la de los demás.

- “Lo que usted dice no tiene ningún valor”- lo interpeló un señor que se encontraba en el auditorio.

El maestro le escuchó con mucha atención y tan pronto terminó la frase, le gritó con fuerza:
- “¡¡Cállate y siéntate, estúpido idiota!!”.

Ante el asombro de la gente, el aludido se llenó de furia, soltó varias imprecaciones y, cuando estaba fuera de sí, el maestro alzó la voz y le dijo:

- “Perdone caballero, le he ofendido y le pido perdón; acepte mis sinceras excusas y sepa que respeto su opinión, aunque estemos en desacuerdo”.

El señor se calmó y le dijo al maestro:

- “Le entiendo, y también pido disculpas y acepto que la diferencia de opiniones no debe servir para pelear, sino para mirar otras opciones”.

El maestro le sonrió y le dijo:

- “Perdone usted que haya sido de esta manera, pero así hemos visto todos del modo más claro, el gran poder de las palabras, con unas pocas palabras le exalté y con otras pocas le calmé”.

Piensa en esto y cuida tus pensamientos, porque ellos se convierten en palabras, y cuida tus palabras, porque ellas marcan tu destino. Medita sabiamente para saber cuándo y cómo hay que comunicarse y cuándo el silencio es el mejor regalo para ti y para los que amas. Eres sabio si sabes cuándo hablar y cuándo callar. Piensa muy bien antes de hablar, cálmate cuando estés airado o resentido, y habla sólo cuando estés en paz. Recuerda que las palabras tienen poder y que el viento nunca se las lleva.

El Sabio

Se cuenta que en el Siglo pasado, un Turista Americano fue a la Ciudad de El Cairo, Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso Sabio.
El Turista se sorprendió al ver que el Sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco. (más…)